viernes, 10 de julio de 2020

La puerta de entrada del Laboratorio Nacional es un espacio de caos entre la multitud que espera desde la madrugada para hacerse una prueba de coronavirus, los porteros y los médicos. La gente se queja de que se colocó a un grupo en una fila paralela para darle entrada primero que al resto.
La seguridad lucha con la puerta para abrirla y cerrarla cuando llega una ambulancia del Ministerio de Salud Pública u otro vehículo privado, al tiempo que mantienen impedida la entrada para los demás.
Allí se mezclan los que quieren hacerse la prueba por sospechas de estar enfermos y los que están contagiados y necesitan saber si ya se curaron de la enfermedad. Todos aglomerados y bajo un sol que quema la piel.

CREDITOS A HOY DIGITAL