lunes, 14 de marzo de 2022


 

La vivienda y el hábitat en República Dominicana siguen siendo un mantel que se tiene en una mesa vacía: para tapar las carcomas de las patas, ya que no ha podido escalar del puesto de bien de caridad hacia el de derecho económico y social, real, con calidad y para las personas.

Así lo establece la institución Ciudad Alternativa (CA), a través de su área Vivienda y Hábitat, mediante un documento en el cual reflexiona sobre el tema y en el que sitúa el déficit habitacional en 1.5 millones, mientras a los pobres y de clase media baja se les hace cada vez más difícil obtener un techo.

Esto provoca que cada días más familias pueblen lugares no aptos para las viviendas, tales como las pendientes, cañadas, ríos y otros, donde ponen en peligro sus vidas.

Deplora que se siga hablando en términos de “crédito hipotecario”, “demandantes de vivienda” y “subsidios para bancarizar” como si el objetivo fuera fortalecer el sector financiero y no cumplir con el derecho a la vivienda.

Señala que el presidente Luis Abinader sigue con la retórica de que “todo dominicano tiene derecho a un hogar y a que su gobierno le ayude a conseguirlo. No es solo que lo ponga en la Constitución, sino que es un principio que mueve siempre la acción de este gobierno”.

Sin embargo, expone Ciudad Alternativa, no se salta el muro de la teoría, se sigue expresando el cumplimiento del derecho como deseo y se deposita la confianza en el mercado hipotecario.

Del dicho al hecho

El presidente hizo la afirmación de que “tener un título es tener una propiedad, tener acceso a crédito, a la posibilidad de crecer, de tener tranquilidad y certidumbre, y la mejor forma de reducir la pobreza”.

La entidad indica que el mandatario promete la entrega de 300,000 títulos en lo que queda de mandato pero hasta ahora solo se han entregado 25,175 en año y medio, por lo que al ritmo actual no llegaría siquiera a una cuarta parte de lo proyectado.

Si esa es la creencia, pregunta: ¿por qué no se hace una revisión de las familias de Boca de Cachón y se le entrega su título de propiedad? O, ¿por qué siguen presas de un patronato las familias de La Nueva Barquita?

Indica que, si se quiere dar seguridad, por qué en esta gestión de gobierno se han desalojado más de 1,000 familias solo en el Gran Santo Domingo, lo que se contradice, debido a que por un lado se entregan títulos, mientras que por el otro se están dejando familias en las calles.

 

 

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