miércoles, 29 de diciembre de 2021


 

Tras darse a conocer la resolución 000069 del Ministerio de Salud Pública que establece que a partir del 31 de enero del 2022 se exigirá la tarjeta de vacunación contra el COVID-19 con tres dosis, actores políticos y religiosos han reaccionado a favor y en contra de la medida.

Algunos consideran que las vacunas no deben ser obligatorias porque violan los derechos de la ciudadanía.

Para el pastor Ezequiel Molina Sánchez, la decisión de aplicar una tercera y cuarta dosis de la vacuna, una de ellas obligatoria, es una cuestión de salud, por lo que a su parecer se le debe dejar a los médicos esa decisión.

“Nosotros siempre le hemos dejado el tema de la salud a los médicos, nosotros trabajamos la parte espiritual y siempre le aconsejamos, como hemos hecho los conglomerados de la iglesia evangélica, que se sigan dentro de lo posible las instrucciones (medidas de distanciamiento”, expresó Molina Sánchez.

El pastor dijo que le resulta un poco preocupante que no hay suficiente información (sobre la vacuna y la pandemia) ya que lo que ha pasado con el COVID-19 ha sorprendido al mundo en general.

Recordó que a inicios de la pandemia las personas no iban al médico hasta tanto no se manifestara el síntoma de la falta de respiración y que se quedaban en sus casas, al contrario de lo que pasa hoy en día que las personas acuden inmediatamente al hospital.

“Es una situación donde no se puede culpar ni a las autoridades, ni a nadie sobre lo que está pasando porque todos estamos aprendiendo y todos estamos tratando de manejarnos lo mejor posible dentro de la circunstancia que nos ha impuesto esta peste (COVID-19)”, sostuvo el pastor.

Mientras que, para el exministro de Salud Pública, Rafael Sánchez Cárdenas, obligar a una tercera dosis de la vacuna contra la COVID-19 es una desorientación de las directrices para contener la propagación del virus.

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE