jueves, 5 de agosto de 2021


 

Japón organiza los Juegos Olímpicos. Pero su capital y otras zonas densamente pobladas se encuentran en medio de un “estado de emergencia” declarado por el gobierno para frenar un aumento en las infecciones de COVID-19.

¿Qué significa el estado de emergencia? ¿Cómo se ejerce? ¿Está funcionando? A continuación una breve explicación:

¿CUÁNTO TIEMPO LLEVA ESTE ESTADO DE EMERGENCIA EN VIGOR?

Japón atraviesa su cuarto estado de emergencia. Tokio ha permanecido en ese estado durante buena parte del año. La gente se ha resignado y ya no se encuentra alarmada ante la situación de “urgencia crítica”, que es como se traduce el término en japonés, sino que lo aceptan como una nueva normalidad. Así que incluso cuando el país celebra a los medallistas, no es extraño escuchar las sirenas de las ambulancias. En Tokio, la cifra récord de casos totales, de varios miles, prácticamente se ha triplicado desde que comenzó la justa el 23 de julio. Los expertos afirman que el número podría llegar a 10.000 personas en un par de semanas.

Definitivamente no es un confinamiento. A bares y restaurantes se les pide cerrar más temprano y no pueden servir alcohol. La idea es que las personas que consumen alcohol y les hace efecto, comienzan a hablar más fuerte y eso propaga las infecciones. Pero algunos expertos médicos señalan que la medida se enfoca injustamente en los establecimientos de alimentos, cuando las variantes se pueden propagar en cualquier lugar.

Los estados de emergencia han variado ligeramente, ya que a principios del año no se prohibía el alcohol. El año pasado, las escuelas cerraron temporalmente. También han cambiado las regiones afectadas. Otros áreas se han encontrado periódicamente bajo medidas menos estrictas.

¿REALMENTE FUNCIONA?

Algunos dirían que no. Las calles de Tokio están repletas de gente, los trenes van llenos y, a pesar de las recomendaciones del gobierno para que la gente trabaje desde casa, los asalariados aseguran que sus jefes les exigen que se presenten a las oficinas.

¿QUÉ SIGNIFICA ESO PARA LOS JUEGOS OLÍMPICOS?

Los eventos se llevan a cabo sin espectadores, aunque las tribunas no están del todo vacías debido a la presencia de compañeros de delegación y funcionarios olímpicos, además de miembros de la prensa. Los deportistas se someten a pruebas diagnósticas diarias, mientras que el personal involucrado con la justa es analizado regularmente. Dichos análisis son gratuitos, a diferencia de los disponibles para la población general, que tienen que pagar cientos de dólares para practicarse la prueba.

La “burbuja” olímpica no ha sido perfecta, y alrededor de 30 personas, la mayoría de ellas trabajadores japoneses, arrojan positivo a diario. Taisuke Nakata, profesor de la Universidad de Tokio que ha estudiado los efectos de las medidas de emergencia en la economía, asegura que la cifra es insignificante en comparación con el desplazamiento de 126 millones de japoneses y la manera en que eso puede propagar las infecciones. Nakata cree que las acciones de las personas finalmente podrían cambiar si los casos continúan en aumento, pero no está seguro.

¿LOS JAPONESES AÚN NO ESTÁN VACUNADOS?

Japón cuenta con una de las campañas de vacunación más lentas del mundo desarrollado, y apenas una tercera parte de su población adulta está completamente inmunizada. A pesar de que los ancianos tienen prioridad, la población se ha quejado del frustrante proceso para inscribirse a la vacuna, ya sea por teléfono o por internet, asegurando que es como comprar boletos para un concierto, en donde los pocos lugares se ocupan en segundos.

Uno podría pensar que Japón, de donde son potencias industriales como Toyota Motor Corp. y Sony Corp., sería una potencia de producción. Pero depende por completo de las vacunas importadas. Una vacuna hecha en Japón posiblemente no esté disponible hasta el próximo año y quizá hasta 2023. Los críticos aseguran que las estrictas regulaciones para la aprobación de fármacos, en especial las vacunas, evitan tomar decisiones más aceleradas. El problema también es financiero. El proyecto Warp Speed del expresidente Donald Trump costó 2.000 millones de dólares. Japón ha destinado alrededor de 50.000 millones de yenes (500 millones de dólares) en total para el desarrollo de vacunas.

¿LA POBLACIÓN NO ESTÁ PREOCUPADA?

A pesar de que Japón suele ser un lugar ordenado y conformista, los manifestantes han salido a las calles para protestar por los Juegos Olímpicos. Aseguran que reunir a decenas de miles de personas de todo el mundo durante una pandemia es el mensaje equivocado sobre el valor de la vida humana. El descontento con la cúpula política es arraigado y los índices de aprobación del primer ministro Yoshihide Suga van en picada.

 

 

 

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE