viernes, 23 de abril de 2021


 

Los jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica llamaron la atención de la comunidad internacional, las farmacéuticas que producen las vacunas para atacar la enfermedad causada por el COVID-19, así como a los proveedores, para que potencien el mecanismo Covax y así se superen las dificultades en la adquisición y aprovisionamiento que está teniendo los países en desarrollo, de renta media y baja, de modo que no prevalezcan los intereses financieros sobre la salud pública.

Tanto en la declaración de Andorra, como en un comunicado especial, los representantes de los 22 países de Iberoamérica que estuvieron presentes en la XXVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno dijeron que “observan con preocupación las brechas en el acceso justo, transparente, equitativo, eficiente, universal y oportuno a las vacunas contra la COVID-19, debido a las dificultades que un gran número de países enfrentan para acceder a las mismas y suministrarlas a sus poblaciones”.

Urgieron a la comunidad internacional y a la industria farmacéutica a enfrentar la pandemia “de forma más equitativa y solidaria, garantizando el derecho a la salud, permitiendo que el acceso, la compra y la distribución de las vacunas, instrumentos preventivos, pruebas de laboratorio, reactivos y materiales de apoyo, suministros médicos esenciales, nuevos diagnósticos y medicamentos a precios accesibles y evitando el acaparamiento de las mismas por parte de los países que tienen mayor poder o influencia económica, para que no prevalezcan, de este modo, los intereses financieros sobre la salud pública”.

En la declaración conjunta, los dignatarios manifestaron su disponibilidad a tomar como referencia la Declaración de Doha de 2001 relativa al acuerdo sobre los aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC o TRIPS) y la salud pública, para desarrollar, frente a la crisis del Coronavirus, propuestas flexibles de alcance global que permitan cuanto antes el acceso y distribución equitativa a tecnologías, medicamentos y vacunas.

Los presidentes insistieron en que se propicie la distribución urgente y equitativa de vacunas seguras y eficaces en el marco de los esfuerzos que lleva adelante la alianza de colaboración mundial Covax, en la que están comprometidos 190 países bajo el auspicio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras organizaciones multilaterales, para lograr que sean un bien público de cobertura universal.

Destacaron la importancia de reforzar el sistema de preparación y respuesta ante emergencias de salud, fortalecer la implementación del Reglamento Sanitario Internacional y saludaron las iniciativas multilaterales puestas en marcha por algunos países iberoamericanos, que buscan mejorar la capacidad de respuesta frente a la pandemia del COVID-19 y otras futuras amenazas epidemiológicas.

Expresaron “su voluntad de evaluar posibles mecanismos y acciones orientados a hacer frente a eventuales situaciones asociadas con los procesos de adquisición y aplicación de las vacunas, procurando contar con el apoyo de los organismos financieros internacionales y organizaciones especializadas. En ese sentido, toman nota de la disposición del Banco Interamericano de Desarrollo para presentar propuestas sobre esta materia”.

Instaron a todos los gobiernos y al Secretario General de las Naciones Unidas a implementar las resoluciones y compromisos relevantes de la ONU para garantizar una respuesta mundial coordinada basada en la unidad, solidaridad, transparencia y cooperación multilateral y así evitar la concentración de los medicamentos, vacunas y otras tecnologías sanitarias únicamente en los países de renta alta.

 

 

 

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE