jueves, 4 de febrero de 2021


 

Los humedales han sufrido el odio y desprecio de muchos en todo el mundo. Estos lugares inundados, a menudo fangosos, han sido acusados de ser fuentes de “pestilencia”, mala calidad de aire y enfermedades. Secarlos, destruirlos o reducirlos a su mínima expresión era visto hasta hace poco como “progreso”.

Sin embargo, hoy sabemos que esto fue un error, por el cual todavía estamos pagando. Estos húmedos lugares brindan valiosos servicios: en la costa, protegen a las casas, infraestructura y embarcaciones frente a las fuertes olas, marejadas y tsunamis; tierra adentro, ayudan a filtrar el agua que va a nuestros acuíferos y ríos, purificándola y actuando como una esponja que guarda la lluvia caída durante eventos extremos, así evitando inundaciones y garantizado abastecimiento en tiempo de sequía.