jueves, 7 de enero de 2021


 

Medido por peloteros colocados, hits, jonrones, victorias, hazañas, la República Dominicana suele parecer en Grandes Ligas como una Dinamarca, Singapur o Suiza en los índices de riqueza, desarrollo humano y baja corrupción. Países pequeños con estándar de potencias.

Pero cuando toca medirla por los casos de dopaje en el béisbol entonces aparece en el ranking tan bajo como en las pruebas PISA, que mide el desempeño en educación de sus niños.

Una temporada recortada de la MLB a un tercio y la suspensión completa en Ligas Menores a raíz del COVID-19 redujo en un 60% las pruebas de dopaje en orinas y un 82% en sangre. Pero porcentualmente los quisqueyanos volvieron a sacar notas de vergüenza.