miércoles, 4 de noviembre de 2020


Estados Unidos abandonó oficialmente el miércoles el Acuerdo de París, un pacto global forjado hace cinco años para evitar la amenaza de un cambio climático catastrófico.

La decisión, con la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había amenazado durante mucho tiempo, y que su gobierno inició hace un año, aísla aún más a Washington en el mundo, pero no tiene efectos inmediatos en los esfuerzos internacionales por combatir el calentamiento global.

Unos 189 países siguen comprometidos con el Acuerdo de París, de 2015, que aspira a limitar el aumento de temperatura media global “muy por debajo” de 2 grados Celsius (3,6 grados Fahrenheit), idealmente a no más de 1,5 grados Celsius (2,7 grados Fahrenheit) en comparación con la era preindustrial. Otros seis países han firmado, pero no ratificado el acuerdo.

Los científicos señalan que cualquier aumento de la temperatura por encima de los 2 grados Celsius podría tener un impacto devastador sobre gran parte del mundo al subir el nivel del mar, agravar las tormentas tropicales y empeorar las sequías e inundaciones.

Estados Unidos es el segundo emisor del mundo de gases de efecto invernadero, por detrás de China, y se considera que su contribución en reducir las emisiones es importante, aunque no la única relevante. En las últimas semanas, China, Japón y Corea del Sur se han sumado a la Unión Europea y otros países marcando plazos límites nacionales para dejar de emitir gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Aunque el gobierno de Trump ha rechazado medidas federales para recortar emisiones, varios estados, ciudades y negocios de Estados Unidos han seguido adelante con sus esfuerzos.

El aspirante demócrata a la presidencia, Joe Biden, se ha posicionado a favor de que Estados Unidos vuelva a sumarse al Acuerdo de París.

Si Estados Unidos no participa, será más difícil que el resto del mundo alcance los objetivos marcados.

 

 

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE.