sábado, 1 de agosto de 2020

La imparable inflación que vive Venezuela ha llevado a la inevitable dolarización de facto, a la que el presidente Nicolás Maduro se ha rendido después de años de críticas y rechazo a la divisa estadounidense, y defensa a ultranza del bolívar -moneda nacional sobreviviente a decenas de batallas-, cuyo valor se encuentra bajo mínimos.
Sin otra alternativa viable, el Gobierno venezolano se ha visto obligado a rendir el bolívar a los pies del dólar y a aceptar la divisa norteamericana como el menor de los males, al considerarla una 'válvula de escape' que aporta a la 'recuperación y despliegue' de las fuerzas productivas, ante la asfixia económica que vive el país.
La rendición, reconocida por el presidente Nicolás Maduro ya en noviembre de 2019, allanaba el camino para lo que vendría unos meses después y preparaba a los venezolanos para lo que fue, para la gran mayoría, una mala noticia: la venta de gasolina, cuyo sector gestiona el Gobierno, en dólares.

CREDITOS A DIARIO LIBRE