lunes, 27 de julio de 2020

Encuestas realizadas en República Dominicana revelan que 76.7% de las familias les preocupaba no tener suficientes alimentos, un 29.2% reportó que en las últimas semanas habían tenido que reducir el número de comidas por día, un 42.2% reporta que han reducido la porción o cantidad de alimentos servidos y un 4.6% que alguien de la familia ha pasado días enteros sin comer.

En 2020, otros 6.7 millones de niños menores de 5 años podrían sufrir desnutrición aguda severa como resultado de las repercusiones socioeconómicas de la pandemia de la COVID-19, advirtió hoy el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Para combatirla, el organismo internacional pide que se acelere la adopción de medidas para prevenir y tratar la malnutrición causada por la pandemia, mientras la comunidad humanitaria hace un llamamiento por valor de 2,400 millones de dólares para mejorar la nutrición materna e infantil.
Esta información se revela, según un análisis publicado en The Lancet, donde destaca que el 80% de esos niños procederían de África Subsahariana y Asia Meridional, y la mitad de ellos provendrían de esta última región.
En el ámbito mundial, basado en el análisis de The Lancet, la prevalencia de la desnutrición aguda severa entre los niños menores de 5 años podría aumentar en 2020 en un 14.3% en los países de ingresos bajos y medios debido a los efectos socioeconómicos de la COVID-19.
Ese aumento de la malnutrición infantil se traduciría en más de 10, 000 muertes infantiles adicionales por mes, de las cuales más del 50% se producirían en África Subsahariana, revela la entidad internacional.
DESNUTRICIÓN INFATIL EN REPÚBLICA DOMINICANA

En República Dominicana varias agencias del Sistema de Naciones Unidas están realizando, juntamente con organizaciones de la sociedad civil, una encuesta periódica sobre Impacto Socioeconómico de la COVID-19 en las familias con mayores vulnerabilidades, para comprender cómo la crisis sanitaria y socioeconómica ocasionada por la pandemia está afectando los hogares en distintas dimensiones del desarrollo.
En su primera ronda, la encuesta se realizó a una muestra probabilística de 4,134 familias en 13 territorios de interés por sus factores de pobreza, centrándose en barrios en los que el 40% o más de sus habitantes se encuentran entre la población con mayores vulnerabilidades.
La primera ronda de esta encuesta, en el mes de mayo, mostró que al 76.7% de las familias les preocupaba no tener suficientes alimentos, un 29.2% reportó que en las últimas semanas habían tenido que reducir el número de comidas por día, un 42.2% reporta que han reducido la porción o cantidad de alimentos servidos y un 4.6% que alguien de la familia ha pasado días enteros sin comer.
En general, el 57.2% de las familias indica padecer de al menos una de estas tres carencias. Estos porcentajes se aumentan entre los hogares con jefatura de hogar femenina y ubicados en las zonas rurales.
Por tal motivo, la sede de UNICEF en el país informó que comenzará en las próximas semanas un programa para tratar a 20,000 niños con desnutrición aguda con alimentos terapéuticos listos para consumir. La iniciativa se realizazará en coordinación con el Ministerio de Salud Pública (MSP), el Servicio Nacional de Salud (SNS), y lasagencias de Naciones Unidas y organizaciones no gubernamentales, .
“Estamos ejecutando actividades en todas nuestras áreas de trabajo para proteger a los niños, niñas y adolescentes, y a sus familias, de los efectos directos y de los impactos socioeconómicos derivados de la pandemia de COVID 19, trabajando junto a las autoridades nacionales, las demás agencias de Naciones Unidas, socios del sector privado y ONGs”, agregó Rosa Elcarte, Representante de UNICEF en el ámbito local.
De su lado, la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, dijo: “Han pasado siete meses desde que se notificaron los primeros casos de la COVID-19 y cada vez está más claro que las repercusiones de la pandemia están causando más daño a los niños que la propia enfermedad”.
En ese sentido, Fore remarcó “que las tasas de pobreza e inseguridad alimentaria han aumentado en los hogares. Se han interrumpido los servicios esenciales de nutrición y las cadenas de suministro. Los precios de los alimentos se han disparado. Como resultado, la calidad de la alimentación de los niños se ha deteriorado, y esto significa que las tasas de malnutrición van a aumentar”.



CRÉDITOS A DIARIO LIBRE.