sábado, 8 de febrero de 2020

El relator de la ONU sobre la extrema pobreza, Philip Alston, instó ayer al Gobierno español a abordar la “crisis de la vivienda” y limite los precios de los alquileres, como cuestión prioritaria para acabar con la vulnerabilidad que afecta a más de 26 % de la población y el estado de “pobreza generalizada” que sufre el país.
España ocupa uno de los puestos más altos de la UE en cuanto a índice de pobreza, ya que pasa del 26 % de la población, según Eurostat, y solo es superada por Bulgaria y Rumanía (32 %), Grecia (31 %) o Italia (27 %).
Alston informó ayer en Madrid de las conclusiones y recomendaciones al Gobierno de España tras visitar varias regiones del país y entrevistarse con personas en situación de exclusión social, ONG y administraciones. Abordar la “crisis de la vivienda” es una de las cuestiones prioritarias que ha marcado el relator de la ONU al recién estrenado Gobierno de coalición de izquierda de España en sus recomendaciones de 20 páginas, ya que es un problema que, como ha comprobado, afecta a todos los colectivos con los que se ha entrevistado en estos días.
Alston dijo que el hecho de que el acceso a la vivienda es un derecho contemplado en la Constitución española, eso en la realidad “no significa nada”, y pidió a los legisladores que empiecen a “tomarse en serio” este problema para parar los desahucios, incrementar la vivienda social y “limitar el precio de los alquileres en las grandes ciudades”.
Dos españas “distintas” En el recorrido por el país, el relator de la ONU ha percibido “dos Españas muy distintas” con un porcentaje muy alto de la población “viviendo al borde de sus posibilidades”, situación que achaca a la política que se ha aplicado en los últimos diez años.
“A pesar de que España está prosperando económicamente, demasiadas personas siguen pasando apuros” y “la recuperación después de la recesión ha dejado a muchos atrás con políticas económicas que benefician a empresas y a las personas más ricas”, explicó en su comparecencia en Madrid.
La causa
En su viaje el relator de la ONU, asegura haber visto “las peores situaciones” en colectivos como inmigrantes, población gitana, personas con discapacidad o familias desahuciadas”, pero también un grupo de ciudadanos que vive en una situación “económica y social precaria y poco ilusionante”. Alston achacó esta situación a la política de la última década y lamentó el alto nivel de desempleo, una gran burocracia, “una crisis de vivienda de proporciones inquietantes y un sistema de protección social inadecuado”.