jueves, 9 de enero de 2020

Con una plaga de ratas, sin ascensor y un estado deplorable a nivel de infraestructura se encuentra la Torre del Estudiante, donde los jóvenes de alto nivel académico que estudian en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), esperan que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) culmine los trabajos de remozamiento que hace seis meses fueron paralizados.
“Estamos a la espera de que se reinicie la remodelación que está paralizada desde hace seis meses por una decisión del ingeniero Juan Tomás Rodríguez Flaquer, por falta de pago de las cubicaciones 1 y 2 de la obra”, dijo Diógenes Gutiérrez administrador de la Torre del Estudiante.
Otra de las situaciones que Gutiérrez explica que le dijeron en Obras Públicas, es que al presupuesto destinado se le aplicaron unos adendum “esenciales” para cosas como son la impermeabilización de los vuelos, cambio de ventanas, cambiar el aparato sanitario y el sistema de tuberías.
El presupuesto de remodelación de la obra en total son 40 millones de pesos.
Solo 90 estudiantes, de los 240 que debería albergar la torre, ubicada en la avenida Expreso V Centenario, viven como se pueda en el edificio que consta de 12 pisos, pero solo tiene habilitados el primer piso para oficinas, los niveles dos y tres para las habitaciones de las mujeres y en el octavo y noveno donde viven los hombres.
Estudiantes como la joven Ruth Santos, de la carrera de medicina narra las penurias que atraviesan.
“Es muy difícil vivir así. Hay muchas ratas, humedad, en fin”, dijo la joven Santos que es nativa del municipio El Factor, en la provincia María Trinidad Sánchez.
Cuentan que gracias a que unieron fuerzas construyeron un pozo de agua y pueden tenerla, pues antes la debían subir con cubetas por las escaleras, pues los ascensores hace unos seis años dejaron de funcionar.
Esmeralda Ramírez, otra joven residente que llegó de Fantino, provincia Sánchez Ramírez, narró su experiencia. “Es bien difícil. En sí tenemos muchos beneficios pero también muchas precariedades con el edificio”.
Un total de 14 habitaciones están estructuradas en cada piso, en el edificio que fue construido en el 1986 para albergar estudiantes de pueblos lejanos lo hace desde el año 1998.
Francisco Ramos, subdirector del edificio reveló que subir la compra, un botellón de agua o hacer una mudanza de un estudiante, es una odisea, pues todo se hace por las escaleras, que también presentan deterioro progresivo.
Explicaron que no han valido las protestas para lograr la atención del Ministerio de Obras Públicas, por lo que casi están tirando la toalla de la esperanza.