martes, 27 de agosto de 2019

La Amazonía se ha convertido en centro de una crisis ambiental y de tensiones diplomáticas entre Brasil y países europeos, principalmente Francia, ante los devastadores incendios que consumen a uno de los principales pulmones del mundo.
Entre sábado y domingo se registraron 1,113 nuevos incendios y en lo que va de año se reportaron 80.626 en todo Brasil, un 78% más que en el mismo periodo de 2018, según datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE). Más de la mitad queman la región amazónica.
Pero el ministro de Defensa de Brasil, Fernando Azevedo e Silva, afirmó este lunes que la situación "está bajo control" y que por ahora "preocupa un poco" el fuego reportado en los estados de Acre y Rondonia (noroeste) y Pará (norte).
"Se ha exagerado un poco de que la situación está fuera de control, no lo está. Tuvimos picos de incendios mucho mayores en otros años", dijo Azevedo e Silva a periodistas tras reunirse con el presidente Jair Bolsonaro.
Porto Velho, la capital de Rondonia, amaneció este lunes bajo una neblina de humo y olor a quemado debido a los vientos de los incendios, reportaron periodistas de la AFP. El aeropuerto fue cerrado por la mañana durante una hora y media por baja visibilidad.
Dos aviones cisterna Hércules C-130 comenzaron a lanzar decenas de miles de litros de agua en las zonas incendiadas, como parte de la operación militar ordenada el viernes por el presidente Bolsonaro en medio de presiones internas e internacionales.
Azevedo e Silva aseguró que el despliegue de más de 2.500 militares, cientos de vehículos y decenas de aeronaves han ayudado a aplacar los incendios, además de que los focos ígneos han disminuido debido a las lluvias en el oeste de la Amazonía.
En Brasil, la creciente deforestación provocada para abrir espacio a cultivos o pastoreo agravó la temporada habitual de incendios, según expertos.
- Ayuda internacional y disputa con Macron -
El fuego desató una disputa de alto voltaje entre Bolsonaro y su homólogo francés Emmanuel Macron, quien planteó la cuestión de la Amazonía en la cumbre del G7, que reúne a las mayores potencias económicas del mundo en Biarritz, en el sur de Francia.
Esa cumbre acordó aportar 20 millones de dólares para enviar aviones cisterna a sofocar el fuego y que el bloque respalde un plan de reforestación a medio plazo, que presentará en la ONU en septiembre.
En los próximos días, Israel también enviará "100 toneladas de material anti incendios" para evitar la expasión de los incendios, dijo a la AFP la portavoz de la embajada israelí en Brasil. La ayuda fue pactada el domingo por el primer ministro Benjamin Netanyahu y Bolsonaro en una conversación telefónica.
Azevedo e Silva afirmó que además se espera reforzar el combate contra el fuego con brigadistas y aviones cisternas ofrecidos por Chile y Ecuador.
Bolsonaro, que acusa a Macron de tener "mentalidad colonial", afirmó este lunes que el mandatario francés "disfraza sus intenciones" al proponer "una 'alianza'" del G7 "para 'salvar' la Amazonía, como si fuésemos una colonia o una tierra de nadie".
Bolsonaro trata de jugar a fondo la carta nacionalista en un tema con el que los brasileños tanto de izquierda como de derecha se muestran sensibles.
"Evidentemente, la Amazonía brasileña se sitúa en territorio brasileño y es evidente que Brasil ejerce su soberanía en su territorio. Pero eso no puede ser usado como argumento para justificar la omisión y el inmovilismo del gobierno ante ese patrimonio que es nacional, pero de importancia mundial", dijo a la AFP el diputado Alessandro Molon, del Partido Socialista (PSB).
Desde que llegó al poder en enero, Bolsonaro protagonizó varias polémicas con los ambientalistas, llegando a cuestionar los datos del INPE y a paralizar el Fondo Amazonía, financiado por Noruega y en menor medida por Alemania, para preservación de la selva tropical.
Su retórica creó malestar en los sectores del agronegocio, que temen el cierre de mercados para carnes y cereales brasileños por sospechas de que podrían proceder de zonas deforestadas.
Una encuesta realizada entre el 22 y el 25 de agosto, en plena polémica, reveló que el índice de aprobación de Bolsonaro cayó de 57,5% en febrero a 41% en agosto, en tanto que la desaprobación subió de 28,2% a 53,7%.
- "El día del fuego" -
Bolsonaro ordenó investigar reportes de que numerosos productores rurales, comerciantes y 'grileiros' -como se denomina a personas que se apropian ilegalmente de tierras públicas- actuaron concertadamente para encender fuegos el 10 de agosto pasado a lo largo de una carretera del estado de Pará (norte).
Según la Revista Globo Rural, al menos 70 personas se organizaron a través de Whatsapp para incendiar las márgenes de esa carretera entre los puertos fluviales de Rio Tapajós y el estado de Mato Grosso, con el fin de mostrar "apoyo" a las ideas de Bolsonaro en materia de flexibilización de controles ambientales.
Los satélites del INPE detectaron ese día 124 focos de incendio en la zona, un 300% más que al día anterior.