martes, 2 de marzo de 2021


 

El avión repleto de vacunas acababa de aterrizar en el aeropuerto de Santiago a fines de enero y el presidente chileno Sebastián Piñera se mostraba jubiloso. “Hoy es un día de alegría, emoción y esperanza”, afirmó el mandatario.

La fuente de esa esperanza: China, un país del que Chile y otras decenas de naciones dependen para que las ayude a enfrentar la pandemia del COVID-19.

La campaña diplomática de China a partir de las vacunas ha sido un sorpresivo éxito: Se comprometió a distribuir unos 500 millones de dosis, según una investigación país por país hecha por The Associated Press. Cuatro de los laboratorios que producen la vacuna en China ya han producido al menos 2.600 millones de dosis este año, garantizando que buena parte de la población mundial será inoculada no con las publicitadas vacunas occidentales, sino con la más modesta vacuna china, producida con métodos tradicionales.