miércoles, 20 de enero de 2021


 

La que fuera una gran caravana de migrantes hondureños que se abrió paso en Guatemala la semana pasada se había disipado para el martes por acción de las fuerzas de seguridad guatemaltecas. Unos grupos pequeños continuaron con su viaje hacia la frontera con México, mientras que otros aceptaron ser trasladados por las autoridades de regreso a Honduras.

Muchos de los migrantes habían decidido emprender el viaje por la situación cada vez más desesperada en Honduras, donde los estragos económicos provocados por la pandemia de coronavirus y el paso de dos poderosos huracanes en noviembre han aumentado la pobreza crónica y la violencia de pandillas. Eso, combinado con la esperanza de que el nuevo gobierno de Estados Unidos sea más acogedor, dio lugar a la primera caravana del año.

Pero el martes, autobuses con decenas de migrantes y patrullas policiales con pequeños grupos arribaban esporádicamente durante la mañana al cruce de El Florido en la frontera Guatemala-Honduras. Los agentes fronterizos guatemaltecos los entregaban a sus contrapartes hondureñas y luego los migrantes abordaban autobuses que los llevaban de regreso a sus lugares de origen.