sábado, 18 de julio de 2020

Los largos confinamientos y el pesimismo generalizado en América Latina por el avance del coronavirus y la debacle económica han atizado las tensiones, que en algunos casos comienzan a convertirse en protestas.
Cuando el continente se consolida como epicentro mundial de la pandemia, que deja hasta ahora 3.6 millones de contagios y más de 150,000 muertos en Latinoamérica, y sin la perspectiva cercana de que la curva ceda la paciencia se agota en sectores de la ciudadanía, que en su mayoría ha obedecido en las pautas de las autoridades.
Una convocatoria a un cacerolazo en Chile la noche del martes degeneró en focos de protestas violentas.