sábado, 8 de febrero de 2020

En medio de una inusual tormenta de críticas por la gestión de la epidemia del coronavirus, y en particular por la paradójica muerte del doctor Li Wenliang, llegó hoy a Wuhan el equipo que investigará la muerte del médico, el primero en dar la alarma y ser reprendido después por las autoridades por 'difundir rumores'.
El grupo, enviado a Wuhan por la Comisión Central para la Inspección Disciplinaria, realizará sus pesquisas 'relacionadas con la muerte del doctor Li Wenliang de manera concienzuda', informó hoy el propio organismo, espoleado por el descontento popular particularmente patente en las redes sociales desde la noche del jueves, cuando comenzaron los rumores del fallecimiento.
La muerte de Li se ha convertido en una farsa en China, y el régimen que lo reprendió por alertar a su compañeros y amigos de que tomaran precauciones ante una posible nueva enfermedad se hace eco de su duelo a través de la prensa estatal: 'La nación guarda luto por la muerte del médico que sucumbió al virus', titula hoy China Daily, por ejemplo.
Por la liberad de expresión
En un acto de valentía cuyas consecuencias tienden a ser funestas en China, el profesor de la Universidad Normal de Wuhan Tang Yiming y otros colegas de profesión emitieron una carta abierta. Sin destinatario, pero con un mensaje claramente dirigido a las autoridades.
'Si las palabras del doctor Li no se hubieran considerado rumores, si cada ciudadano estuviera autorizado a hacer uso de su derecho de decir la verdad, no estaríamos en este desastre, no tendríamos una catástrofe nacional de impacto internacional', reza la carta, citada por el rotativo hongkonés South China Morning Post.