martes, 10 de diciembre de 2019

Latinoamérica ha registrado una importante reducción de la pobreza en las dos últimas décadas. Entonces, ¿por qué se vive un descontento generalizado que ha llevado a miles de personas a salir a protestar a la calle?
Un nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) explora los motivos y concluye que se debe a una nueva clase de desigualdad, ya no tan marcada por el nivel de ingresos, sino más bien por la falta de equidad, de desarrollo ambiental, de transformación tecnológica y de educación. “La desigualdad en un contexto de crecimiento económico, como lo hubo, generó aspiraciones que no han sido satisfechas”, dijo Luis López-Calva, director del PNUD para América Latina y el Caribe durante una entrevista con Associated Press.
“Se hacen más evidente estas otras manifestaciones de la desigualdad, como la segregación, la falta de movilidad social, la falta de voz en la política. Los países son más ricos, pero igualmente desiguales”, agregó.
Latinoamérica es la segunda región más desigual del mundo después del África subsahariana, dijo López-Calva, a pesar de que desde el 1990 al 2015 la pobreza en la región se redujo a la mitad.
El informe sobre Desarrollo Humano 2019, titulado “Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: desigualdades del desarrollo humano en el siglo XXI”, destaca que los países no pueden enfocarse en crecer económicamente a cualquier coste, sino que deben concentrarse en ser más inclusivos. Por ejemplo, el informe, que es global, destaca que en los países con desarrollo humano muy alto las suscripciones a servicios de banda ancha fija están creciendo a un ritmo 15 veces más rápido que en los países con desarrollo humano bajo. También destaca que por ejemplo en Estados Unidos los hijos de familias profesionales escuchan hasta tres veces más palabras que los niños que viven en familias que reciben prestaciones sociales, lo que repercutirá en las puntuaciones de exámenes que hagan posteriormente en su vida. “Así pues las políticas dirigidas a corregir esta situación deben empezar a aplicarse en el momento del nacimiento o incluso antes”, señala el reporte.