jueves, 12 de diciembre de 2019

Casa Abierta trabaja un programa de acompañamiento de reclusas de la cárcel de Najayo, algunas con problemas de adicción a las drogas a quienes se trabaja con terapia para ayudarles a la adaptación a la prisión.
Juan Raddamés de la Rosa, director de la entidad, Indicó que el tema de las mujeres que usan drogas no ha sido muy visibilizado, a pesar de todas las variables que inciden en este problema.
Citó que cuando un hombre cae preso, la mujer se encarga de la familia, pero si ella cae, él no lo hace. “Realmente es muy difícil para una mujer estar en prisión”, expresó.
Informó que también están haciendo un estudio con mujeres y hombres en esa cárcel para ver los niveles de adaptación y a partir del mismo buscar herramientas para manejo de ansiedad y la tensión que padecen.
Mientras que Nilo Mercedes, director de El Mesón de Dios, deploró que no haya tratamiento para los usuarios de drogas en prisión. Declaró que en determinados casos las autoridades les transfieren a estas personas para rehabilitación.