lunes, 25 de junio de 2018

INTERNACIONAL
MADRID. Cautivar a un consumidor al que ya no se puede “rastrear” para fines publicitarios sin su consentimiento mientras navega en internet es uno de los retos a los que se enfrentan las marcas con el nuevo reglamento europeo de privacidad de cuya entrada en vigor se cumplirá hoy justo un mes.

Cuando alguien busca en internet un viaje, unos pantalones, un dispositivo móvil, va dejando una hilera de datos que conforman su huella digital y que las empresas van siguiendo para mostrarle luego de forma personalizada los anuncios que más le puedan interesar. “El usuario tendrá que saber que su navegación va a ser rastreada y aceptarlo con claridad para que las empresas le puedan mandar publicidad”, dice el jurista Samuel Parra, socio de ePrivacidad y experto en protección de datos.

El nombre, la dirección, el teléfono, cualquier dato que permita identificar a alguien es considerado personal; la normativa europea de privacidad que entró en vigor el pasado 25 de mayo ha extendido ese concepto de dato personal a los indicadores “on line”, entre los que se incluyen las direcciones IP, para cuyo uso las empresas deberán tener ahora también consentimiento explícito del usuario.

Combinadas las direcciones IP (conformadas por un número único e irrepetible con el que se identifica a un dispositivo conectado a una red) con otros muchos datos accesibles en internet se puede obtener información relevante de las personas e identificarlas para mandarles publicidad personalizada.


Esas direcciones IP son un dato “valioso” porque permiten geolocalizar al usuario, es decir, saber el país, ciudad o código postal desde donde navega, e incluso identificar su domicilio o puesto de trabajo, precisa por su parte a Efefuturo el profesor Ángel Cuevas, del Departamento de Ingeniería Telemática de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).


“Aunque no nos demos cuenta, hay un montón de información en internet que las empresas van captando sobre nosotros con la que van creando una ficha sobre nuestros gustos e incluso sobre intereses que ni nosotros mismos conocemos”, añade el jurista Samuel Parra.


Pero los anuncios personalizados no son malos, sino todo lo contrario, porque aportan grandes ventajas al consumidor, coinciden los responsables de la industria de la publicidad, consultados por Efefuturo.

 
 
DIARIO LIBRE

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