sábado, 30 de junio de 2018

INTERNACIONAL
WASHINGTON. Años de mensajes amenazantes en redes sociales, una condena por acoso y una vida solitaria: investigadores en Estados Unidos trataban de determinar qué llevó a un hombre con este historial a atacar a un periódico en Annapolis y matar a cinco personas.

Jarrod Ramos, de 38 años, el sospechoso de perpetrar el jueves una matanza en la redacción del diario The Capital Gazette de Annapolis, la capital del estado de Maryland, mira desafiante a la cámara en las fotografías distribuidas por la policía.

El viernes permaneció en silencio durante la breve audiencia judicial en la que quedó detenido sin derecho a libertad bajo fianza, acusado de cinco cargos de homicidio en primer grado por la muerte de cuatro periodistas y una asistente de ventas.

Nacido el 21 de diciembre de 1979, este hombre de tez blanca, frente ancha y pelo largo tuvo una “buena infancia”, contó su tía Vielka Ramos al periódico The Baltimore Sun, propietario del Capital Gazette.

“Era muy inteligente. Intentaba comunicarse con la gente, pero era solitario”, dijo. “No estaba cerca de nadie”.

“Jarrod quiere ser tu amigo”
Residente en Laurel, un suburbio en Maryland a medio camino entre Washington y Baltimore, Ramos, un ex empleado federal, tuvo una pelea con el periódico por un artículo que describía en detalle un caso de acoso criminal en su contra.

En 2011, el periodista Eric Hartley escribió un estremecedor relato sobre un caso de hostigamiento que una antigua compañera de clase de Ramos en la escuela secundaria presentó contra él.

En el artículo, titulado “Jarrod quiere ser tu amigo”, describió cómo Ramos usó Facebook para contactar a la mujer, dándole las gracias “por ser la única persona” que alguna vez lo saludaba o era amable con él en la escuela.

Intercambiaron mensajes, pero los de Ramos se volvieron hostiles y vulgares. Le dijo a la mujer que se matara, se puso en contacto con su empleador e intentó que la despidieran.

Ramos terminó declarándose culpable ante un tribunal de un delito de acoso. Evitó la cárcel pero quedó en libertad condicional.

En 2012, Ramos, quien según reportes trabajó para la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos durante seis años, presentó una demanda por difamación contra el periódico y contra Hartley.
La demanda también incluía a Thomas Marquardt, ex editor del periódico, según The Baltimore Sun.

“Déjenme en paz”
Ramos empezó entonces a hacer “amenazas vagas” contra los periodistas y el periódico, contó Marquardt a MSNBC. Eran tan atemorizantes que a los empleados del Capital Gazette se les mostró una fotografía de Ramos y se les pidió que llamaran al 911 si alguna vez lo veían en la redacción.
Llevó años que la demanda de Ramos contra The Capital Gazette avanzara en los tribunales. Cuando un juez de apelaciones eventualmente dictaminó a favor del diario en 2015, Ramos intensificó sus críticas, con comentarios calificados de amenazantes por la policía.

“Me encantaría que el @capgaznews dejara de publicarse, pero sería mejor que Hartley y Marquardt dejaran de respirar”, publicó en Twitter el 7 de febrero de 2015.

Otros tuits estaban llenos de improperios hacia los periodistas, y alusiones al ataque de 2015 a la redacción al semanario Charlie Hebdo en París.

Ramos también apuntó hacia la política: en septiembre de 2015 escribió sobre el entonces candidato presidencial Donald Trump. “Referirse a @realDonaldTrump como ‘no calificado’ @capgaznews podría terminar mal (otra vez)”, tuiteó.

El acoso ‘online’ continuó hasta principios de 2016, cuando Ramos dejó de tuitear, hasta unos minutos antes del tiroteo, cuando escribió: “Déjenme en paz”.

“Va a venir y dispararnos”
Ramos abrió fuego el jueves con una ráfaga de escopeta contra la puerta de vidrio de la sala de redacción. Reporteros y editores se escondieron debajo de sus escritorios, y uno de ellos recordó en Twitter el horror de oírlo recargar su arma y reanudar los disparos.

Marquardt, que ya no trabaja más en The Capital Gazette, recordó su conmoción por las amenazas de Ramos en 2013, tanto que llamó a la policía. “Temía por mi vida, temía por la vida de mi familia y temía por la vida de mis empleados”, dijo.

Según le contó al Sun, habló con los abogados del Capital Gazette sobre la presentación de una orden de protección, pero decidió no hacerlo por temor a agravar la situación.

“Recuerdo haberle dicho a nuestros abogados: ‘Este es un tipo que va a venir y dispararnos’”.

DIARIO LIBRE

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