viernes, 21 de agosto de 2020

El caso de la niña Liz María Sánchez se ha convertido en un desafío para el Ministerio Público luego de que el presunto asesino, Estarlin Francisco Santos complicara el caso al decir que su confesión inicial del crimen se produjo bajo amenaza o presión.
De acuerdo con la opinión de expertos en derecho penal, a raíz de las nuevas declaraciones, los investigadores tendrán que esforzarse más para reunir pruebas que les ayude a probar el caso, a pesar de que aparezca o no el cuerpo de la menor de nueve años.
El catedrático univesitario Enmanuel Rosario opina que la fiscalía tiene “un reto mayúsculo, porque la confesión realizada por el imputado fuera del proceso y sin la presencia de su abogado, carecen de validez”.