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Con Rafa Informa

El trastorno bipolar influye en el nivel de funcionalidad de la persona


 

Cada vez es más frecuente escuchar conversaciones donde deliberadamente se hacen comentarios referentes a una persona que cambia fácilmente de humor, donde un día está muy feliz y el otro está decaído o desmotivado, diciendo que esa persona es bipolar.

¿Pero realmente sabemos que es el trastorno bipolar? o ¿cómo podríamos reconocerlo?
Jeanette Taveras Pérez, médica psiquiatra de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), afirma que el trastorno bipolar es una patología que figura dentro de los trastornos del estado del ánimo, (como el depresivo mayor o la distimia), donde se ve afectado el tono emocional lo cual influye de manera importante en la perspectiva de sí mismo, su entorno y su nivel de funcionalidad.

Señala que se pueden presentar cambios intensos en el ánimo que pueden alternar entre periodos de un estado exaltado, irritable o expansivo, a periodos donde sucede todo lo opuesto, tornándose desmotivado, abatido y triste.

Estos pueden no tener relación con las circunstancias de vida de la persona, no suelen suceder de un momento a otro, sino que puede tomar días o semanas y le generan un alto nivel de disfunción a la persona que lo experimenta.

La psiquiatra explica que se puede hacer la comparación como una montaña rusa de emociones, donde en un periodo de tiempo se tiene ánimo que asciende a su máxima expresión y en otro momento cae muy por debajo de lo habitual o viceversa.

Síntomas
Los cambios se hacen evidentes en el entorno familiar y social, muchas veces llegando a afectar la relación con los demás, el desempeño académico, laboral u ocupacional. Se puede ver que según el episodio anímico que la persona presente, se pueden manifestar síntomas “hacia la alta, hacia la baja o mixtos”, pero para establecer el diagnóstico de un trastorno bipolar debe siempre existir un episodio de hipomanía o manía, que se caracteriza con: Un periodo que se distingue un ánimo irregularmente elevado, expansivo o irritable.

Incremento excesivo de energía y del nivel de actividad dirigida a un objetivo. Disminución de necesidad de dormir o descansar. Aumento desmesurado de la autoestima o sobrevaloración de sí mismo fuera de lo común.

Cambios de ánimos
De igual manera, mucho más comunicativo de lo habitual o con la necesidad irrefrenable de hablar. Sentir los pensamientos acelerados y pasando de un tema a otro constantemente.

Se distrae fácilmente ante cualquier estímulo. Agitación o incremento del nivel de actividad intencionada (por ejemplo: limpiar y recoger continuamente la casa, hacer ejercicio de forma excesiva, comprar o regalar de más).

Involucrarse en actividades que puedan ser riesgosas para usted o los suyos (por ejemplo: apuestas, préstamos innecesarios, actividades sexuales con desconocidos), apunta la psiquiatra.

“O por el contrario, experimentar periodos donde se presenten los síntomas propios de un episodio depresivo (que suele ser todo lo contrario), con tristeza, falta de disfrute o motivación por las cosas, llanto fácil, sentirse culpable o al menos que los demás, problemas para dormir o que tenga necesidad de dormir de más, pensar en no querer vivir e incluso intentarlo, entre otros síntomas”, afirma.

Se debe aclarar, que el tiempo en que se experimentan estos síntomas y la severidad de los mismos está definido, estos deben estar presentes la mayor parte del día, casi todos los días para poder establecer un diagnóstico propiamente, no solo síntomas momentáneos, pasajeros o aislados, aclara.

Añade, que también es importante saber y tener en cuenta, que los pacientes con trastorno bipolar tienen un alto riesgo de atentar contra su vida, en especial cuando cursan con un episodio depresivo.

Clasificación
La galena manifiesta que dentro de la clasificación del DSM 5 (Manual diagnóstico y estadístico de enfermedades mentales) 5ta edición (por sus siglas en ingles), clasifica el trastorno bipolar en: Trastorno bipolar I, presenta tanto episodios de ánimo depresivo como manía, pero debe existir el episodio de manía para poder establecer el diagnóstico.

También el trastorno bipolar II, donde presenta periodos de ánimo deprimido, pero también debe haber tenido al menos un episodio de hipomanía (son síntomas atenuados del ánimo elevado que no llegan a la manía y que suele permitirle cumplir con sus deberes del día a día).

La profesional también menciona el trastorno ciclotímico, la persona experimenta de forma casi constante, por al menos dos años, periodos de síntomas afectivos atenuados y fluctuantes, pero que no cumplen el criterio para depresión o manía.

Asimismo, otros como el trastorno bipolar asociado a uso de sustancias/medicamentos, o debido a otra afección médica, ambos presentando los síntomas del trastorno relacionado a otra causa identificada.

Tratamiento
Existen tratamientos a base de psicofármacos que logran estabilizar esta condición y restablecer la vida del paciente a su regularidad, por lo cual, mientras más pronto la persona reciba la asistencia correspondiente, mejorará considerablemente su pronóstico.

Recomendación
Si existe la duda o sospecha de que está ante esta condición, debe acudir a un médico psiquiatra. Es importante que conocer que esta condición debe ser manejada con la mayor prontitud, sobre todo cuando hay síntomas severos y está en riesgo la integridad de la vida del paciente o los demás de su entorno.

 

 

 

CREDITOS A ELD IA 

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