viernes, 3 de junio de 2022


 

El distrito Martissant, al sur de la capital haitiana de Puerto Príncipe, continúa bajo el control de las bandas armadas a un año de que comenzó la violencia en la zona, denunció el Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (Cardh).

“El Estado no interviene para restaurar el orden público y la cooperación internacional jugaría la carta de la ignorancia”, agregó Cardh en un comunicado en el que busca volver a poner en la opinión pública lo que sucede en la zona.

A través de un informe, la organización sitúa como el inicio de la situación cuando las bandas armadas Village-de-Dieu y Grand-Ravine se unieron para enfrentarse a la pandilla Tibwa, en búsqueda de controlar el distrito Martissant 4 y Martissant 23, donde se registraba una zona comercial, sobre todo una terminal de petróleo.

Ariel Henry, primer ministro de Haití, prometió en febrero pasado que el Gobierno recuperará el control de la zona, sobre todo el tramo de la carretera que conecta el sur con Puerto Príncipe.

“Doy la garantía de que el tramo de carretera de Martissant que conduce al gran Sur será despejado y tomará el control la #PNH (Policía Nacional Haitiana) que, a pesar de sus débiles medios, puede deleitarse con resultados contundentes en la lucha contra la inseguridad y el bandolerismo”, escribió entonces en Twitter Henry.

También es conocido que es un riesgo cruzar por la carretera nacional número 2, a la salida sur de Puerto Príncipe, porque las bandas pueden abrir fuego contra quienes pasan por el lugar y, en el mejor de los casos, solo son robados.

Esta ruta fue crucial para la respuesta humanitaria luego del terremoto de magnitud 7.2 que ocurrió el pasado 14 de agosto de 2021, que dejó más de 2,248 los muertos y 12,763 los heridos. Para lograr el paso de la asistencia, las bandas armadas acordaron una tregua.

“El derecho a la vida y a la seguridad de los ciudadanos no puede limitarse a discursos, promesas”, criticó la Cardh, la que sitúa en aproximadamente 2,000 personas obligadas a abandonar la zona por la violencia y 60,000 requieren de ayuda humanitaria.

Martissant ocupa una posición estratégica para controlar el flujo de transporte de mercancías y los conductores de transporte público “están obligados” a pagar una tarifa mensual a las bandas para poder cruzar, según el Cardh.

No existen estadísticas ni datos oficiales sobre el número de las muertes en Martissant, pero sí reportes individuales que hacen los medios de comunicación locales sobre los sucesos en el lugar.

Esto ocurre mientras otra guerra entre las bandas se desató en abril en la zona metropolitana de Puerto Príncipe y ha causado la muerte de 188 personas, de las cuales 96 fueron presuntos pandilleros y 92 civiles, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU.

 

 

 

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE