viernes, 3 de junio de 2022


 

Todos los éxitos acumulados en la vida, por un error se pueden perder en un abrir y cerrar de ojos. El 3 de junio del 2003, hace hoy 19 años, fue un día negro en la explosiva carrera del “Bambino del Caribe” Sammy Sosa.

Como otra aparición más en el pentágono de las 9,895 en su carrera, Sammy Sosa se paró a enfrentar al lanzador Geremi González, de Tampa Bay y en conteo de 3-2 conectó un rodado que rompió su bate. Y como una maldición gitana, el corcho tomó otro significado más que tapones de botellas de champán y sería el maleficio que lo acompañaría por toda su vida y su carrera de forma negativa. Y esa pinta de Dálmata lo ha perseguido luego de haberle dicho adiós a los diamantes de Grandes Ligas.

Sosa insistió en que el bate con corcho descubierto fue diseñado para disparar jonrones durante las prácticas de bateo y que lo utilizó accidentalmente. El toletero de los Cachorros fue suspendido por ocho juegos por Major League Baseball. Bob Watson, vicepresidente de operaciones de MLB estuvo de acuerdo en que el uso de un bate ilegal por parte del jardinero de los Cubs fue un “incidente aislado”, pero precisó que el hecho merece una penalización.

El árbitro Tim McClelland se dio cuenta inmediatamente del corcho en el madero y se lo notificó al manager Dusty Baker, luego que el receptor de los Rays, Toby Hall lo hizo a un lado. Los dos pedazos del bate roto y con corcho lo recogió el relevista Mike Remlinger, y una noche en el restaurante de Harry Caray lo subastó por más de US$14 mil. Ese es el bate roto y con corcho que se ha vendido más caro.

El tiempo pasa y los que vivimos y disfrutamos de la era de Sammy Sosa, esperamos que algún momento se pueda dar un justo acercamiento entre el dominicano, los Cubs y el béisbol en general.

 

 

 

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE