jueves, 12 de mayo de 2022


 

"Absurdo", "frustrante". Es una situación estresante inimaginable para muchos padres: Estados Unidos está atravesando una muy rara escasez de leche en polvo para bebés, acentuada por el cierre de una planta del laboratorio estadounidense Abbott.

"Apenas nació mi bebé, noté que había un problema y la semana que viene cumplirá siete meses", cuenta a la AFP Sara Khan.

Esta madre describe su carrera de obstáculos para encontrar unas cajas de leche en polvo, su angustia ante los anaqueles vacíos de las farmacias CVS y Walgreens o los supermercados Target, ya sea en Washington o sus alrededores. 

Hasta ahora ha dependido de amigos y familiares, quienes le ha estado enviando cajas de leche cada vez que encontraban una, desde Boston, Nueva York o Baltimore.

"Es absurdo", continúa, recordando que llegó a importar leche de Alemania. 

La situación realmente se deterioró cuando, el 17 de febrero, tras la muerte de dos bebés, Abbott anunció la "retirada voluntaria" en su planta de Michigan de sus leches en polvo, entre ellas Similac, utilizada por millones de familias estadounidenses.

Una investigación posterior no encontró evidencia de que las muertes tuvieran vinculación con las leches de fórmula infantil de Abbott. Pero la producción aún no se ha reanudado, empeorando la escasez ya provocada por problemas en la cadena de suministro y la falta de mano de obra derivados de la pandemia de covid-19.

Según la plataforma de datos sobre consumo Datasembly, la tasa de desabastecimiento de leche en polvo para bebés alcanzó el 43% a finales de la semana pasada, un 10% más que el promedio de abril. 

"Es muy frustrante porque no es como si el problema hubiera surgido de la noche a la mañana", dice indignada Olivia Espinosa.

 

 

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE