miércoles, 2 de marzo de 2022


 

Rusia bombardeó este martes una plaza en el centro de la segunda ciudad más grande de Ucrania y otros objetivos civiles en lo que el presidente ucraniano llamó una campaña terrorista de Moscú.

“Nadie perdonará. Nadie olvidará”, prometió el presidente Volodymyr Zelenskyy.

En Kiev, la torre de televisión recibió un impacto, según el Parlamento, que publicó una foto de nubes de humo en torno de la construcción. La prensa local dijo que se produjeron varias explosiones y que los canales de TV dejaron de trasmitir poco después.

La agencia de emergencias dijo que murieron cinco personas, y varias resultaron heridas.

Al mismo tiempo, un convoy militar de 64 kilómetros (40 millas) formado por tanques y otros vehículos blindados amenazaba la capital, en un intento, según Occidente, de derrocar el gobierno e instalar un régimen favorable al Kremlin.

Las fuerzas del presidente ruso Vladimir Putin atacaban otras poblaciones grandes y pequeñas que incluían los puertos estratégicos de Odesa y Mariúpol en el sur.

El sexto día de la guerra terrestre más grande de Europa desde la Segunda Guerra Mundial encontró a Rusia cada vez más aislada, acosada por duras sanciones que han sumido su economía en crisis. El país prácticamente carece de amigos aparte de algunas naciones como China, Bielorrusia y Corea del Norte.

Las cifras de muertes no están claras, pero un agente de inteligencia occidental que recibió varios informes calculó el martes que más de 5,000 soldados rusos habían muerto o los habían capturado.

En Járkiv, la segunda ciudad del país con una población de 1.5 millones, al menos seis personas murieron cuando el edificio administrativo recibió un impacto. Hubo explosiones en zonas residenciales y se trasladó una sala de maternidad a un refugio subterráneo. 

 

DIARIO LIBRE