lunes, 14 de marzo de 2022


 

Elena Yurchuk vio familias con niños volar por los aires y el hospital en el que trabajaba reducido a escombros durante la invasión rusa a Ucrania.

“No sé si tengo un hogar o no”, dijo la enfermera de 44 años de la ciudad de Chernihiv, en el norte de Ucrania. “Nuestra ciudad está sitiada y apenas escapamos”.

Yurchuk se encuentra ahora en la ciudad fronteriza de Suceava, en Rumania, que ha acogido a miles de refugiados que huyen de la guerra.

Si bien el número de personas que llegan a los países vecinos desde Ucrania parece haber disminuido la última semana, los desgarradores relatos de destrucción y muerte de los refugiados son evidencia del continuo sufrimiento de los civiles en las ciudades ucranianas asediadas por las fuerzas rusas.

En la estación de tren de Przemysl, en Polonia, los refugiados hablan de trenes atestados y “personas durmiendo unas sobre otras”. Algunos escucharon explosiones cuando pasaban cerca de Leópolis, una zona donde Rusia bombardeó una base militar, matando al menos a 35 personas.

“Cuando pasé por Leópolis hubo una explosión. Bombardearon dos bases militares”, dijo Elizaveta Zmievskaya, de 25 años. “El cielo se puso rojo”.

Más de 1.5 millones de refugiados han llegado a Polonia desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero, de un total de alrededor de 2.7 millones de personas que, según la ONU, han huido hasta ahora.

 

 

DIARIO LIBRE