martes, 1 de marzo de 2022


 

El próximo 27 de abril, Miguel Fernández y Olga Soto celebrarán su aniversario de bodas número 50. Esta pareja, conformada por un abogado y una médico ginecobstetra en retiro, es sobreviviente milagrosa del coronavirus COVID-19.

Antes de la llegada de las vacunas al país, Olga se mantuvo diez meses encerrada en la casa para evitar contagiarse. Sabía que, por su condición de diabética e hipertensa, la contraer el virus podía ser una sentencia de muerte.

En cambio, Miguel debió seguir yendo a la oficina para no parar por completo las entradas económicas del hogar. En diciembre de 2020, en una de sus diligencias, se contagió y aunque se reubicó en una habitación aislada, infectó a su esposa.

El detalle de estar separados no permitió que Miguel se enterara de que el 7 de enero de 2021, Olga realizó un edema agudo de pulmón y se salvó gracias a la rápida intervención de una emergencióloga. Conseguir una cama para su internamiento fue un dolor de cabeza, para esa fecha todo Santo Domingo estaba saturado. 

Por el otro lado, la salud de Miguel, también hipertenso, fue en franco deterioro y la saturación de oxígeno comenzó a bajar en su cuerpo. Ya el problema no era conseguir una cama, ahora los padres de tres hijos requerían dos.

Con un día de diferencia, ambos lograron ser admitidos en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Centro Cardio-Neuro Oftalmologico y Trasplante (Cecanot). La gran sorpresa fue que ninguno sabía que su pareja de toda la vida estaba justo al lado. En uno de los análisis de sangre, Miguel se quejó porque le dolió el pinchazo, Olga reconoció la voz y le pidió a la enfermera que corriera la cortina que los separaba.

 

DIARIO LIBRE