miércoles, 12 de enero de 2022


 

A diferencia de las grandes economías del mundo, China registró el año pasado una caída de precios, que abre la vía a una bajada de las tasas de interés para apoyar una actividad penalizada por la crisis inmobiliaria.

En el conjunto de 2021, la inflación subió una media del 0,9% (y un 1,5% interanual en diciembre, frente al 2,3% de noviembre), informó el miércoles la Oficina Nacional de Estadística (BNS).

Se trata de un ritmo mucho más lento que el observado un año antes (2,4%), consecuencia de la práctica paralización de la actividad en China a principios de 2020 tras la propagación del covid-19

Al contrario, en la zona del euro y en Estados Unidos, la inflación galopante es motivo de preocupación.

El presidente del banco central de Estados Unidos (Fed), Jerome Powell, dijo el martes que el restablecimiento de la estabilidad de los precios está "en lo más alto de la lista de prioridades", justificando de antemano una serie de subidas de tasas de interés que se producirán este año en Estados Unidos.

Aunque el espectro de la inflación ha hecho temblar a los mercados mundiales, la tendencia en China se explica en parte por la caída de los precios de los alimentos.

El descenso es significativo en el caso de la carne de cerdo (-36,7% en un año), la más consumida con diferencia en el país.

El precio de la carne de cerdo se había duplicado en los últimos años debido a una epidemia de peste porcina africana que diezmó las explotaciones. Pero los precios se redujeron en 2021 a medida que la enfermedad retrocedía.

Las autoridades habían impulsado las compras preventivas a principios de noviembre, llamando a la población a abastecerse de alimentos, en el contexto de un resurgimiento limitado de la epidemia, acompañado de medidas de confinamiento.