jueves, 13 de enero de 2022


 

En el mundo, alrededor de 300 millones de personas padecen depresión, unos datos que se han visto incrementados a lo largo de la pandemia del COVID-19 y que, según diversos estudios, tiene relación con el suicidio.

Las personas de entre 18 y 34 años son las más afectadas, pues el impacto del confinamiento ha agravado las sensaciones que conllevan a padecer este trastorno.

Según un estudio llevado a cabo por investigadores del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, la probabilidad de que una persona que vive en situación de soledad desarrolle una depresión es cinco veces más alta que la de una que no tiene este tipo de sentimiento.

“Parece que durante la pandemia los jóvenes han sido los más frágiles, quizás porque sus necesidades relacionales son diferentes. Necesitan un contacto cara a cara y más variado que otros grupos poblacionales. También ha podido influir el hecho de que se hayan visto más perjudicados por factores como la pérdida de trabajo o de poder adquisitivo”, explica el Dr. Joan Domènech, investigador y responsable del estudio.

Otros factores son los problemas económicos que afectan al riesgo de padecer depresión en cualquier rango de edad, multiplicándose la probabilidad por 3,5 respecto a los que no padecen esta problemática.

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE