miércoles, 8 de diciembre de 2021


 

La tasa de fecundidad de adolescentes dominicanas es una de las más altas del mundo. República Dominicana es el líder en embarazos adolescentes en Latinoamérica y el Caribe y ocupa el puesto 26 del mundo, de acuerdo a cifras compartidas por el Banco Mundial en 2018.

Dos de cada 10 niños nacidos vivos en República Dominicana son de madres adolescentes. Según los datos del Servicio Nacional de Salud, solo en el año 2019 se registraron 27,734 partos de adolescentes que representa el 23.5% del total de partos registrados en el país (117,882 partos).

De estos partos, 16,132 fueron vía vaginal y 11,602 se realizaron vía cesárea.

Las madres adolescentes representan mayor riesgo de aumentar la tasa de mortalidad materna y requieren mayor dependencia de servicios públicos de salud. Dentro de ese contexto, la primera dama Raquel Arbaje citó un conjunto de factores que agudizan esta problemática e incluyen falta de educación sexual integral y en valores, escasa oferta de salud reproductiva, actos de violencia física y sexual y la pobreza.

Arbaje se pronunció en un acto realizado este martes en el Palacio Nacional donde se presentó la Política de Prevención y Atención a Uniones Tempranas y Embarazo en Adolescentes.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (Enhogar-2018), el 41.1% de las adolescentes de 15 a 19 años ha tenido relaciones sexuales. De éstas, el 31.3% tuvo su primer encuentro sexual antes de los 15 años y un 90.4% se inició en el sexo antes de los 18 años.

Los datos muestran que el 48.7% de las adolescentes tuvo su primera experiencia sexual con una persona mayor de 20 años.

En relación con el estado conyugal, el 7.6% de las adolescentes que son madres indicó estar soltera, un 55.8% se encontraba unida, mientras que el 33.9% expresó estar separada de su pareja, ya sea de un matrimonio legal o religioso (0.2%) o de una unión libre (33.7%).

En el comportamiento de la situación conyugal de las adolescentes por zona de residencia, se destaca una proporción mayor que estaban casadas en la zona rural (66.9%) que la mostrada en la zona urbana (52.4%).