lunes, 15 de noviembre de 2021

 


En menos de un año, el presidente Luis Abinader pasó de un discurso de descalificar a los miembros de los partidos políticos para ocupar ciertas posiciones en órganos del Estado y hasta un plan para recortarles el 50% del presupuesto a convertirlos en aliados estratégicos, incluso ahora participan en el diálogo del Consejo Económico Social (CES) y en una mesa de seguimiento a la crisis de Haití.

Ese tratamiento a los partidos políticos supone un cambio radical en el enfoque del mandatario hacia las organizaciones políticas, cuyos dirigentes habían interpretado su accionar como una campaña que fortalecería el antipartidismo.

De hecho, Abinader encabezó recientemente una reunión de la Dirección Ejecutiva del Partido Revolucionario Moderno (PRM), la primera desde que asumió el Poder Ejecutivo. En la propia organización del gobernante hay recelos por la principalía de miembros de la sociedad civil en el gobierno en detrimento de los dirigentes de la organización.

El gobernante lanzó una cruzada para evitar que los militantes de los partidos políticos ocupen cargos en órganos autónomos del Estado como la Procuraduría General de la República, Junta Central Electoral (JCE), la Cámara de Cuentas, el Tribunal Superior Electoral (TSE), el Tribunal Constitucional y hasta el Defensor del Pueblo.

El presidente hizo el planteamiento, que ganó mucho apoyo, en el entendido de que la falta de credibilidad de esas instituciones estaba vinculada a que los dirigentes de los partidos responden más a los interesas de las organizaciones que a principios, como el cumplimiento de la ley, imparcialidad y objetividad en sus funciones. De hecho, el 16 de octubre del 2020 por el avance del discurso antipartidos, el gobernante hizo la propuesta de reducir el 50% de los fondos que reciben los partidos políticos, idea que no prosperó.

El presidente de la JCE, Román Jáquez, apoyó los partidos en su reclamo en contra del recorte del 50% de los recursos y a pesar de que el director de presupuesto, José Rijo, insistió en que no entregaría los fondos, finalmente los partidos lo doblaron el pulso y este año recibieron una partida de mil 630 millones de pesos.

Pero de ese enfoque, que fue interpretado como una campaña en contra de los partidos políticos para fortalecer el antipartidismo en el país, el gobernante ha pasado a otro extremo. Ahora le busca el lado a los partidos para formen parte de escenarios que no les corresponden como el Consejo Económico y Social (CES). Ante la profundización de la crisis haitiana, el presidente Abinader se reunió con los representantes de los partidos políticos y producto de eso forman parte de una mesa que da seguimiento a la crisis de Haití.

 

CREDITOS  AL CARIBE