jueves, 25 de noviembre de 2021


 Por Francis Aníbal

SAN PEDRO DE MACORIS. Un sacerdote de esta ciudad consideró que entrar a un hospital para capturar a mujeres extranjeras embarazadas ilegales, es violar sus derechos e ignorar la declaración de los derechos humanos y violar la misma Ley de Salud de República Dominicana.

El reverendo Fisner Vaillant, director de Cáritas y quien pertenece a la parroquia San Pablo Aóstol, pidió misericordia para esas mujeres, al tiempo de recordar que dios es misericordioso y nos invita a sentir compasión, a encontrarnos y comprometernos con el que sufre y a tenderle la mano.

Las consideraciones de Vaillant están contenidas en una artículo que envía a nuestra redacción, el que reproducimos a continuación:

La migración es un fenómeno natural del ser humano; incluso Jesús fue peregrino desde su nacimiento (Mt 2,14), y en su ministerio nos señala: Porque tuve hambre y me diste de comer; tuve sed y me diste de beber; fui peregrino y me hospedaste (Mt 25,35). Con el paso del tiempo, sin embargo, la movilidad humana se ha convertido, para miles de personas de los cinco continentes, en una necesidad ineludible, por conflictos internos, persecución, pobreza extrema, desempleo, etc.

Actualmente, en todas las redes sociales y en todas las noticias solo se habla de Migración y deportación de mujeres haitianas embarazadas, captivadas en hospitales. Es un tema preocupante, viéndolo desde el punto de vistade muchas personalidades que son humanitariasy que respetan la dignidad de la persona humana y más aún cuando se trata de mujeresgestantes.

Es lamentable ver esta situación y la manera que estánprocediendo.¿No sería bueno instruir a los agentes de migración sobre el trato de los seres humanos para que dichas deportaciones no constituyan un trato inhumano y degradante?Si, hay que deportar a los ilegales, en todos los países lo hacen y Dirección General de Migración tiene todo el pleno derecho de hacer su trabajo según manda la ley migratoriay a tomar decisiones que considera favorables a sus estrategias de acción. No obstante,es bueno que lo hagan en el respeto por la dignidad de la persona y el respeto a la persona humana como creatura de Dios que son “carne de su carne” y “huesos de sus huesos”.

Según la OMS, todamujer embarazada tiene derecho a recibir el más alto nivel de cuidados en salud, que incluye el derecho a una atención digna y respetuosa en el embarazo y en el parto, y el derecho a no sufrir violencia ni discriminación.

Entrar en un hospital, un sitio que debe de brindar seguridad a sus pacientes, para “capturar” a mujeres extranjeras embarazadas ilegales es violar el derecho de mujeres embarazadas, ignorar la declaración de los derechos humanos y violar la misma ley de Salud Dominicana.

Misericordia para las mujeres extranjeras embarazadas, Dios es misericordioso y nos invita a ser misericordioso, es decir, nos lleva a sentir compasión, a encontrarnos, a comprometernos con el que sufre y tenderle la mano. “Consuelen, consuelen a mi pueblo” (Is 40,1); porque el mismo Dios ha estado caminando con su pueblo y le ha acompañado en su historia de salvación, invitando a reconocer su misericordia, para así estar abiertos a consolar a los que sufren. La misericordia de Dios es una realidad concreta con la cual Él revela su amor, que es como el de un padre o una madre que se conmueven en lo más profundo de sus entrañas por el propio hijo.

En mi observación, una de las cosas que más me impresiona es la empatía y compasión de los residentes de las comunidades, de los barrios y en lugar pobres hacia los extranjeros. Se demuestran buena convivencia y un amor de hermanos. Me refiero a ellos como comunidades solidarias, por la ayuda que brindan a los extranjeros. Estos gestos son actos que demuestran una solidaridad frente a la criminalización de los migrantes por parte de los agentes migratorios. 

Son varias las situaciones de vulnerabilidad a la que se enfrenta la población migrante, especialmente la población haitiana.Por ejemplo: condición migratoria irregular, falta de acceso a oportunidades de trabajo, falta de garantías para acceso equitativo a salud y educación, dificultades en el acceso a una vivienda digna, riesgos de protección para niños, niñas, adolescentes y mujeres; además de manifestaciones de xenofobia y discriminación, entre otros.

Por tal razón, desde la Cáritas diocesana de San Pedro de Macorís que busca brindar respuesta a esta situación, les ofrecemos acompañamiento desde distintas líneas como la entrega de alimentos, ayudas humanitarias para esas mujeres que están en la frontera, sin acompañamiento medical, y a punto de dar a luz. Es importante responder al llamado del Santo Padre Francisco de crear Puentes de solidaridad y ponerse en los zapatos de los que migran.

Que Dios bendiga la Isla y que siga derramando su bendición sobre ella.

Reverendo Padre Fisner Vaillant

Director de Caritas de San Pedro de Macorís