jueves, 14 de octubre de 2021


Por décima ocasión, la República Dominicana será escenario, a partir del próximo 18 de octubre, de la celebración de la Semana Internacional de la Poesía, acontecimiento de gran trascendencia cultural que protagonizarán poetas de la República Dominicana y de otras latitudes.

Mateo Morrison, creador y principal gestor de esta celebración, habló para Diario Libre, con el acostumbrado entusiasmo sobre los pormenores del evento en el que se hablará de la poesía en tiempos de pandemia y de la generación del 80, sus aportes y desarrollo.

¿Qué novedades traerá el evento?

Considero que la principal novedad es su carácter híbrido, pues se combinará lo virtual con lo presencial. Por ocho años tuvimos, en nuestro país, escritores de varios continentes, pero la pandemia nos obligó a hacer la novena totalmente virtual, con excepción de la ofrenda floral a Salomé Ureña. Además, este año, tenemos, por primera vez, un importante poeta de la India y una poeta canadiense.

—¿Cuáles desafíos ha planteado la realización del evento en la pandemia? ¿Se harán sesiones presenciales?

—Como ya dijimos, será hibrido y las presenciales serían las siguientes: el miércoles 20, a las 3:00 p. m., tendremos la conferencia La poesía en el tiempo: Visiones dominicanas, a cargo de Mateo Morrison y recital poético con poetas nacionales en el auditorio del edificio A-2, en el campus de Santo Domingo de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, Pucmm).

El jueves 21, a las 9:00 a. m., se hará una ofrenda floral en el Panteón de la Patria en homenaje a Salomé Ureña de Henríquez, en el Día Nacional del Poeta. A las 11: 00 a.m. tendremos un recital poético en homenaje a Salomé Ureña, en el recinto Isfodosu.

En la tarde, a las 3:00 p. m, celebraremos un recital poético con maestros de la UASD e integrantes del Taller Literario César Vallejo, en la Plazoleta de los Poetas de la Facultad de Humanidades de la UASD.

Dos horas después, a las 5:00 p. m., se celebrará un recital de poesía coreada en homenaje a Salomé Ureña a cargo de estudiantes del Liceo Salomé Ureña de Henríquez, y una hora después se efectuará el recital poético del Colectivo Poetas en la Cafetera.

Al día siguiente, el viernes 22, a las 3:00 p. m., habrá una conferencia sobre El archivo inédito del Taller Literario César Vallejo, a cargo de Ylonka Nacidit-Perdomo, en la Biblioteca Nacional.

El sábado 23, a las 3:00 p. m., celebraremos un recital poético en la región este, en la Aldea Cultural, en La Romana.

—¿Quiénes participarán? ¿Vendrán autores extranjeros?

— Tenemos este año la participación de los siguientes poetas, todos de un nivel altamente significativo en la poesía: Annita Costa Malufe, de Brasil; Gladys Mendía, de Venezuela Otoniel Guevara, El Salvador; Jesse Lee Kercheval, Estados Unidos; Gloria Gervitz, México; Fabián Badejo, Nigeria; Roberto Appratto, Uruguay; Patricia Jawerbaum, Argentina: Osman Alzawahiri, Perú; Nancy Morejón, Cuba; Juan Carlos Abril, Sonia Betancort y Mario Martín Gijón, España; y Ná Kar Rha, de Argentina.

Además, tendremos a Alessandra Angelini, de Italia; Santiago Augusto Risso, Perú; Tania Favela, México; Cristian Gómez Olivares, Chile; Joaquín Badajoz, Cuba; Carlos Vásquez Cruz, Puerto Rico; Samuel Gregoire, Haití; y Hu Xian, Dai Weina y Li Yuansheng, de China.

Por la República Dominicana participarán Alejandro González Luna, Rosa Silverio, Leonardo Reyes Jiménez y Rhina Espaillat, quienes residen en el exterior, y muchos otros radicados en el país...

—¿Cuál será el alcance de la celebración del evento literario?

Debido a la virtualidad y a la representación de diversos países, pienso que el alcance será significativo. Contamos con un equipo de primer nivel que se encargará de que así sea junto al comité que, como sabemos, está conformado por José Mármol, Mateo Morrison, Soledad Álvarez, Plinio Chahín, Ángela Hernández, Basilio Belliard, Denisse Español, José Enrique Delmonte y Jochy Herrera, además de la coordinación de Ibeth Guzmán y Bileysi Reyes.

—¿Cuáles temáticas se tratarán?

Entre las temáticas que se abordarán, daremos continuidad a la poesía en tiempos de pandemia, y como este año estará dedicado a la generación del 80, habrá un diálogo académico que analizará los aportes de esta promoción literaria al avance y desarrollo de la lírica literaria y su proyección hacia el exterior, así como la influencia recibida de escritores de otras latitudes.

También abordaremos la temática de la traducción poética con la participación de dos expertos, Rhina Espaillat y Jhonny Durán, bajo la coordinación de nuestra destacada escritora Ángela Hernández.

—¿Cuáles instituciones apoyan el evento?

—A nivel de principalía, la Fundación Espacios Culturales, el Banco Popular, el Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (Isfodosu), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm), la Fundación Corripio, entidades que asumen la presidencia de honor del evento, pero también contamos con otras entidades que nos apoyan, entre ellas las embajadas de España, de China, Francia e Italia. E instituciones nacionales como el Ministerio de Educación, el Panteón de la Patria, la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, el Centro Cultural de España, Plenamar y Diálogo Académico.

—¿Por qué cree que este evento se está convirtiendo en parte de la tradición cultural?

—Al arribar a la décima versión anual de carácter internacional, sentimos el interés, tanto de poetas del exterior como de escritores dominicanos, que esperan formar parte de esta fiesta cultural que ha ido abarcando tanto la capital como las diversas regiones del país, proyectando nuestra creatividad hacia el mundo y colocándonos en la contemporaneidad poética.

El presidente del comité organizador de la Semana de la Poesía, Mateo Morrison. Foto: Pedro Bazil
—Y finalmente, ¿para qué sirve la poesía?

Precisamente en el libro La poesía en el tiempo: visiones dominicanas que se pondrá en circulación durante la semana, diez poetas dominicanos, de diversas etapas, abordan el tema a partir de un cuestionario sobre diversas vertientes de lo que llamaríamos «lo poético», a pesar de que podrían haber respuestas extremas como que la poesía “es un arma cargada de futuro” como expresara Gabriel Celaya, o que es “un caracol nocturno en un relámpago de agua”, como dijera Lezama Lima y las diversas defensas de José Martí y Rubén Darío acerca de la utilidad de la poesía, le tomo prestado a la destacada escritora Soledad Álvarez, miembro de nuestro comité organizador, parte de su respuesta que aparece en el libro:

“Los ejemplos que mencionas confirman la pluralidad y diversidad de definiciones de la poesía, determinadas por las circunstancias históricas y la particular visión del mundo y de la literatura de cada poeta. Lo extraordinario es que, aunque incontables y distintas, todas sean válidas; con todas podamos identificarnos y, en muchas, identificar algún momento de nuestra autobiografía espiritual”.

Creo no equivocarme si digo que, en la adolescencia, los famosos versos de Bécquer “¿Qué es poesía? ¿Y tú me preguntas? / Poesía...eres tú” fue la primera definición de poesía que conocí, la que repetíamos sin saber que también formaban parte de una reflexión más compleja sobre la razón poética, contenida en su obra Cartas literarias a una mujer.

De los años contestatarios de la juventud y de las luchas políticas recuerdo definiciones que, acorde con el momento, expresaban el compromiso con el otro y la realidad, el entendimiento de la poesía como forma de comunicación.

Para León Felipe, la poesía “no ha de ser música ni medida...s ino fuego”; para Antonio Machado “Diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo”. Vicente Aleixandre, incansable en su reclamo de “Poesía es comunicación”, nos dejó una de las más abarcadoras definiciones, solo superada en su completitud por el extraordinario poema de Ferlinghetti “¿Qué es la poesía?”: “Fuente de amor, fuente de conocimiento, de descubrimiento, de verdad, de deseo, de consuelo, de esperanza, de sed, de fuente de vida. Si alguna vez no es eso, no es nada”. Y no olvidemos al más grande poeta del siglo XX hispanoamericano, Pablo Neruda, que si bien no dejó una definición stricto sensu de la poesía, todo su discurso de recepción del Premio Nobel 1971 lo dedica a presentar los principios de su poesía “humildemente partidaria”. Incluso Borges, en una de sus maravillosas conferencias recogidas en el libro Siete noches, dedicada a desentrañar el misterio de la poesía, la define como “encuentro del lector con el libro, el descubrimiento del libro”.

A lo largo del tiempo, muchas otras definiciones han venido a enriquecer mi idea de la poesía. Hoy, en este siglo XXI desalmado e inmisericorde, cuando la banalidad, el imperio de la mercancía y del rendimiento, la fugacidad de las relaciones y el desprecio a la sensibilidad y a las manifestaciones del espíritu atentan contra la plenitud de la vida humana, la poesía es para mí, como lo que era para Juan Ramón, un intento de aproximación a lo absoluto; esa otra voz, que al decir de Octavio Paz es la de un más allá que está aquí, la del hombre que está dormido en el fondo de cada hombre. Como para María Zambrano, un acto de fe. Una forma de vivir, un modo de conocimiento, pasaje hacia lo sagrado desde la realidad trascendida a través del lenguaje, desde el ser que sale de sí para encontrarse con el otro en la solidaridad y la compasión ante el dolor y la injusticia de un mundo despiadado. Por todo ello, y mucho más, una forma de resistencia.

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE