jueves, 14 de octubre de 2021


 

El próximo jueves se sabrá si el caso Odebrecht deriva en alguna condena en la República Dominicana como en otros países de América Latina donde fue replicado el modelo de corrupción con base en sobornos de la constructora brasileña.

¿Cómo empezó esa investigación a nivel internacional y cuáles fueron sus consecuencias? Esta es una breve explicación.

El caso Odebrecht se originó de una indagatoria surgida en Brasil llamada Operación Lava Jato, lo que quiere decir Operación lava-carros, nombre que le dieron debido a que los corruptos utilizaban lavanderías y gasolineras para el blanqueo de dinero sucio. A nivel internacional se le ha considerado a la Operación Lava Jato como la mayor investigación contra la corrupción en la historia de Brasil y la más grande en Latinoamérica.

Según los archivos de Diario Libre y los recortes de prensa internacionales, La-va Jato comenzó en julio de 2013, cuando la Policía Federal de Curitiba (estado de Paraná, Brasil) descubrió una mediana operación de lavado de activos.

Cuando estalló el escándalo en 2016, Diario Libre envió a las periodistas Mariela Mejía y Tania Molina hasta Brasil para obtener información detallada sobre este gran caso, y lo consiguieron.

Entrevistaron a Marcio Adriano Anselmo, el delegado de la Policía Federal que inició la investigación. En ese entonces, el delegado reveló que empezó investigando sobre el caso de lavado de dinero que luego fue desencadenando un entramado de corrupción a nivel de altas instancias políticas y empresariales: Lava Jato.

Las investigaciones oficiales establecieron que Petrobras (la petrolera más grande de Brasil y también considerada la empresa estatal más grande de América Latina) licitaba sus obras a grandes empresas de ingeniería y construcción de en ese país, como parte de un programa impulsado por el entonces presidente de Brasil Lula da Silva y su entonces ministra de Energía, Dilma Rousseff, para estimular la creación de empleos en el país.

Lava Jato reveló que para favorecer la contratación de ciertas empresas, la petrolera brasileña pedía sobornos que rondaban el 3% del presupuesto de la obra, que se repartía entre políticos y empresarios. El dinero de los sobornos luego era reintroducido al sistema a través de negocios de hoteles, lavanderías y estaciones de gasolina para ser blanqueado. Luego era transferido al extranjero, a través de supuestas empresas ‘fachada’.

Las autoridades judiciales brasileñas indican que Odebrecht y otras constructoras investigadas corrompieron a funcionarios de distintos países para obtener importantes concesiones en toda América Latina. El dinero que se pagaba en sobornos era cargado al costo final de las obras a través de adendas al contrato original, indican recortes de medios de noticias internacionales.

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE