lunes, 20 de septiembre de 2021


 

Las fiestas clandestinas, callejeras o “teteos” que se popularizaron durante la fase más severa de la pandemia del COVID-19 el pasado año, siguen efectuándose sin las más mínimas medidas de distanciamiento ni protocolar y en franco desafío a las autoridades irrespetando horarios, causando violencia, intranquilidad y desasosiego en familias del Gran Santo Domingo y otras zonas.

Aunque en el Distrito Nacional fue levantado el toque de queda desde el 9 de agosto y muchas discotecas abrieron sus puertas, en los barrios la gente sigue tomando y bailando en los llamados “colmadones” sin respetar el decreto 477-21, que entre otras cosas establece limita la venta de bebida alcohólica y ordena el uso de mascarilla en los lugares públicos.

En muchos de los sectores populares del Gran Santo Domingo la vida nocturna se ha mantenido pese a la pandemia, solo los centros de diversión tenían sus puertas cerradas por disposición del Gobierno, pero de alguna manera la gente se la ingenia para “gozar la vida”, con fiesta en los parqueos, calles, en las viviendas.

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE