miércoles, 25 de agosto de 2021


 

Andruw Jones, Jair Jurrjens, Kenley Jansen, Andrelton Simmons, Jonathan Schoop, Ozzie Albies... De los apenas 444 kilómetros cuadrados donde está enclavada Curazao, con sus 155 habitantes, ha salido un talento que ha trascendido en las Grandes Ligas, Japón y otras ligas. Los dominicanos lo vivimos en carne propia en el Clásico Mundial de 2009 con dos derrotas ante una Holanda con acento antillano.

Henry Martínez entiende que es una mina con muchos diamantes por explotar, por lo que quiere aportar ese empuje que le falta.

En 2018, animado por emprender, descubrió que hacía falta mejorar la preparación entre los 12-16 años, por lo que viajó a la República Dominicana, tierra de su madre, aprendió cómo trabajan los entrenadores quisqueyanos a los adolescentes en esa etapa para llevarlo al profesionalismo y un año más tarde estableció una extensión de su academia en Santo Domingo Este.

Martínez, de 28 años, y su equipo en Curazao y la vecina Aruba (donde nació Xander Boagaerts) evalúan jugadores, se ponen en contacto con sus familiares y los traen al país para aprovechar la plataforma dominicana, donde se forma la mayoría de jugadores internacionales que se firman cada año.

“La isla está repleta de talento solo lo que hace falta es más personal como yo para desarrollar al talento”, dice Martínez tras concluir una sesión de trabajo donde imparte sus conocimientos en papiamento, la lengua vehicular del territorio caribeño neerlandés, pero los niños también dominan el español.

En la semana, los jóvenes toman parte de intercambios con otros programas, participan en torneos, try-outs y asisten a academias de la MLB en el país. El entorno perfecto para trabajar, corregir y que el cliente pueda evaluar el material.

“Dominicana es uno de los mejores centros para desarrollar mirando que aquí todo es natural, el alimento para los muchachos es mucho mejor que en Curazao, ya que en Curazao casi todo es importado y aquí la mayoría de los alimentos son naturales y eso le da un aporte grandísimo al físico de los muchachos y el desarrollo”, dice.

De momento el proyecto se vislumbra ilusionante con cinco firmas en los primeros dos años. El grupo concentrado en la actualidad se entrena entre 6-10 de la mañana en el Parque del Este y realiza otra sección de tres horas en la tarde, según la necesidad de trabajo.

“En los juegos que juegan aquí les ayuda a desarrollar y acercarse al nivel de los muchachos de aquí, porque los peloteros de Santo Domingo tienen un nivel muy, pero muy por encima de cualquier otra isla en el Caribe y en Latinoamérica, pero gracias a Dios que ellos se adaptan rápido al nivel”, dijo Martínez.

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE