jueves, 8 de julio de 2021


 

El magnicidio del presidente haitiano Jovenel Moïse, ocurrido ayer en Puerto Príncipe, profundiza la crisis política, social y económica en que se mantiene sumergida la vecina República de Haití, que ha padecido en sucesivas etapas estremecedores acontecimientos desde los inicios del siglo XIX, cuando fue instituida la nación, hasta estos días.

La historia remota y los hechos acaecidos de las últimas décadas en el empobrecido país de 11 millones de habitantes contienen el registro de numerosas revueltas, golpes de Estado, asesinatos, desastres naturales, epidemias y otros infortunios.

Desde los mismos inicios de su fundación como país, la inestabilidad y la confrontación interna han signado el destino de la sociedad haitiana, conformada por un 95 por ciento de negros y un cinco por ciento de mestizos y blancos.

En la etapa colonial

La antigua colonia Saint Domingue, actual Haití, se formó a partir de las conocidas devastaciones dirigidas en la franja este de la isla la Española por el gobernador español Antonio de Osorio, para eliminar el contrabando. La medida dejó la banda noroeste despoblada, la cual fue ocupada luego por bucaneros y filibusteros franceses.

A la colonia Saint Domingue fueron llevados miles de esclavos africanos para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar. Haití se creó como país en el 1804, gracias al triunfo de la revolución de los esclavos contra los colonos de la Francia napoleónica.

Bajo la ola destructora, generada por la revuelta, la flamante nación dejaba atrás un próspero pasado en el que resplandeció como la colonia más boyante de América.

Al convertirse en el segundo estado independiente en el hemisferio occidental, Haití vivió violentas confrontaciones sociales y conflictos de raza entre negros y mulatos y fueron asesinados o expatriados la mayoría de los blancos franceses y la nación quedó fraccionada.

No obstante, Haití se convirtió en un paradigma de la libertad, ya que había protagonizado una asonada de esclavos y libertos exitosa y dio lugar a la formación de un estado, la primera república negra de la época moderna.

Del 1804 al 1915, gobernaron en Haití más de 70 dictadores, y en el ínterin, la entonces colonia de Santo Domingo (actual la República Dominicana) sufrió varias invasiones procedente del enclave de sus vecinos.

Mientras se producía la revolución haitiana, la franja oriental de la isla fue invadida por el general haitiano François Dominique Toussaint-Louverture, en el año 1801, como consecuencia del Tratado de Basilea, suscrito el 22 de julio de 1795, por el cual España cedió a Francia la colonia caribeña.

Posteriormente, el 16 de febrero de 1805, los ejércitos haitianos, comandados por Jean-Jacques Dessalines, invadieron la parte oriental de la isla, para hacerla una e indivisible.

En el 1822, el presidente haitiano Jean Pierre Boyer ocupó la parte española de la isla, apoyado en ejército de 12,000 hombres. Ese largo período se extendió hasta el 1844, cuando fue proclamada por la independencia dominicana.

Ocupación estadounidense y otros acontecimientos

Años después, en el 1915 el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, dispuso la ocupación militar de Haití, para restaurar el orden, situación que se mantuvo hasta 1934.

En las siguientes décadas, persistió la inestabilidad política en Haití y fueron constantes los disturbios y cambios de gobierno. En el 1950 fue elegido presidente Paul Magloire, quien dimitió en 1956 luego de que estallaran unos disturbios, por lo cual el Ejército tomó el control del gobierno.

Un año después, en el 1957, se instruyó el gobierno de Francois (Papa Doc) Duvalier, médico, quien en 1964 se declaró presidente vitalicio y gobernó como dictador.

En el 1971, Haití modificó su Constitución para que el presidente pudiera elegir a su sucesor, y el designado fue su hijo, Jean-Claude, que 19 años. A la muerte de su progenitor en el mismo año, Baby Doc Duvalier se declaró presidente vitalicio y usó una fuerza policial secreta, llamada Tontons Macoutes, para imponer sus políticas.

En el 1986 Duvalier huyó del país después de que se produjera una sangrienta revuelta, y el mando presidencial pasó al teniente general Henri Namphy.

En los meses siguientes la vida haitiana continuó afectada por la agitación política y en septiembre de 1988 agentes de la guardia presidencial depusieron a Namphy y el teniente general Prosper Avril se declaró presidente, pero dimitió en marzo de 1990, debido a una oleada de protestas contra su gobierno.

Los gobiernos de Aristide

En diciembre de 1990, el exsacerdote Jean-Bertrand Aristide se convirtió en el primer presidente elegido democráticamente en la historia haitiana, pero no pudo disminuir el malestar prevaleciente en el Ejército y el 30 de septiembre de 1991, siete meses después de acceder al poder, fue depuesto por un grupo de militares encabezados por el general Raoul Cédras y huyó del país.

Entonces la Organización de Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas promovieron bloqueos comerciales para forzar el regreso de Aristide al poder y muchos haitianos se refugiaron en República Dominicana e intentaron viajar a los Estados Unidos.

El general Cédras encabezó una férrea dictadura militar que causó miles muertos, y la comunidad internacional aisló a su régimen.

Luego de que se hicieran intensas gestiones internacionales, Aristide volva Haití en octubre de 1994, tres años después del golpe de Estado, apoyado por una tropa multinacional encabezada por EE. UU., retomó el poder y finalizó su mandato presidencial.

En diciembre de 1995, René Préval, colaborador de Aristide y candidato de la coalición Lavalas, ganó las elecciones. Posteriormente, en noviembre de 2000 Aristide fue elegido presidente nuevamente, en un proceso electoral cuestionado por la ocurrencia de un alegado fraude.

Aristide ejerció su tercera presidencia de 2001 a 2004, cuando fue derrocado. Entonces lo reemplazó Boniface Alexandre, quien solicitó a las Naciones Unidas su intervención con el envío de una fuerza multinacional provisional, integrada principalmente por efectivos de Estados Unidos, Francia, Canadá y Chile.

A partir de junio de ese año, y con el propósito de contener los estallidos de violencia y la inseguridad, se estableció en el país la Minustah (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití) compuesta por naciones de todas las regiones del orbe.

Se pudo contener un poco la violencia, en el 2006 René Preval fue elegido presidente de Haití y consiguió que las fuerzas de paz de la ONU en Haití realizan una ofensiva contra las pandillas callejeras que azotaban Puerto Príncipe.

Un terremoto demoledor

El 12 de enero de 2010 fue un día aciago para Haití, ya que se produjo un terremoto de magnitud 7, que destruyó la mayor parte de Puerto Príncipe, mató a unas 217, 000 personas y dejó a más de dos millones sin hogar.

En octubre del 2010, una epidemia de cólera causó más de 6, 600 muertes y en los años siguientes hubo otros brotes. Se ha calculado que, hasta marzo de 2013, la enfermedad había matado a 8, 053 haitianos.

El clima político se mantuvo inestable en el país vecino y en el 2011 ganó las elecciones el músico Michel Martelly con el 67,6% de los votos. Luego de cinco años en el cargo, Martelly dimitió, dejando a Haití sin sucesor a raíz de que se pospusieran unas elecciones sobre las que se hacían denuncias acerca de un eventual fraude.

El 14 de febrero de 2016 el Parlamento de Haití eligió un nuevo presidente interino, el exjefe del Parlamento Jocelerme Privert. Posteriormente, el 3 de enero de 2017 Jovenel Moïse fue declarado oficialmente nuevo presidente de Haití. Gobernó hasta la madrugada de este 7 de julio del 2021, cuando fue abatido en un ataque armado perpetrado en su residencia por una supuesta banda extranjeros. El hecho ha reavivado la crisis política y la inestabilidad, sellos de vida haitiana.

 

 

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE