martes, 1 de junio de 2021


 

A Francisco de León Cruz se le entrecortan las palabras al narrar cómo lleva horas intentando ingresar a su esposa afectada por el COVID-19.

“Fui al Morgan y me dijeron que no, que no atendía gente de COVID. El portero de adelante me dijo, no me dio tiempo ni a entrar. No, no, aquí no hay cama. Váyase por ahí mismo . En la Cruz Jiminián le pusieron suero y de la Cruz Jiminián me mandaron para el Morgan y del Morgan me mandaron para acá (al Moscoso Puello)”, explicó .

Francisco indicó que su esposa Teresa Monegro, de 40 años de edad, tiene tres días presentando síntomas de la enfermedad y que recientemente logró que la ingresaran al área de triaje del Moscoso Puello. Durante todo el proceso, al hombre se le vio nervioso y ofuscado, dando vuelta de un lado a otro.

“Yo he dado demasiadas vueltas, demasiada lucha he cogido. Desde las 12:00 de la noche dando vueltas para arriba y para abajo y nadie me pone caso”, dijo entre lágrimas.

Indicó que también fue a la Plaza de la Salud, donde duró dos horas y no obtuvo respuesta favorable. Ahora, espera que los doctores del Moscoso le informen sobre la situación de su esposa.

Otro hombre, no identificado, no logró contener el llanto, desconsolado por el fallecimiento de su madre a causa del coronavirus frente a la Unidad COVID-19 del Moscoso Puello, mientras familiares de otros pacientes no logran ocultar su preocupación, miedo y tristeza ante esta realidad.

Algunos temen que ellos sean los próximos en recibir esta noticia, mientras otros ponen toda su fe en Dios y declaran que sus familiares saldrán bien de esto.

Esta es la situación que se vive hoy en el hospital Moscoso Puello, un reflejo de la realidad que enfrentan otras clínicas y centros públicos a nivel nacional en el país , donde el coronavirus le ha quitado la vida a 3, 634 personas .

Sumado a la pérdida de un familiar por el COVID-19, se encuentra la odisea que tienen que atravesar las personas para conseguir una cama para su paciente en estos últimos días, cuando casi todos los centros del Gran Santo Domingo registran una ocupación del 100 %.

 

 

 

 

CREDITOS  A DIARIO LIBRE