jueves, 20 de mayo de 2021


 

Debido a la pandemia del COVID-19, en 2020, la mortalidad materna aumentó a 127 por 100,000 nacidos vivos, por encima del promedio para Latinoamérica, que fue de 67 por 100,000 nacidos vivos, informó este jueves la representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en el país, Rosa Elcarte.

Elcarte indicó que las causas están asociadas a la hipertensión inducida por el embarazo, las hemorragias, la sepsis y el aborto, que son también altamente prevenibles.

La representante de Unicef explicó que el 80% de estas muertes se pudieron haber evitado si la consulta prenatal, el preparto, parto y las primeras horas del postparto se realizarán de acuerdo con los protocolos establecidos.

Estas informaciones fueron ofrecidas durante un encuentro realizado por el Servicio Nacional de Salud (SNS) y Unicef con los directores de los Servicios Regionales de Salud (SRS), y de 24 hospitales públicos.

Durante la actividad, Elcarte presentó el modelo de mejora continua de los servicios de atención materna y neonatal que consiste en la observación de los servicios de salud por medio de las actividades ordinarias que deben realizarse en toda atención obstétrica y neonatal, es decir aquellas que deben cumplirse para apegarse a los protocolos sanitarios, con el objetivo de evitar llegar a las complicaciones.

Tras el análisis de estas observaciones en cada hospital, se prepara un plan para la mejora de los servicios.

Entre tanto, el director del SNS, Mario Lama reconoció que la mortalidad materna es un gran problema en República Dominicana y destacó que durante la pandemia se convirtió en un doble problema. El 80 % de los nacimientos en la red pública se agrupan en 24 hospitales.

Señaló que la mortalidad materna y neonatal son dos de los indicadores más importantes de desarrollo en un país y expresó que República Dominicana no se acerca a la cifra que debe tener, lo que indica que hay muchas cosas en las que hay que trabajar y cambiar.

“Tenemos que cambiar nuestro tipo de gestión, tenemos que cambiar los recursos humanos, cómo enfrentan los problemas, dinamizar los mecanismos de respuestas ante una emergencia, lograr el soporte que se necesita en los hospitales para que el personal pueda ejercer su práctica bajo los lineamientos que se establecen”, dijo.

Según las encuestas, las últimas cifras disponibles para la mortalidad neonatal estimada corresponden al 2019 y fueron de 19.4 por 1,000 nacidos vivos en contraste con la mortalidad neonatal en Latinoamérica, que en ese mismo año fue de 9 por 1,000 nacidos vivos. Las causas de esas muertes en el país corresponden al estrés respiratorio y sepsis, las cuales son totalmente evitables.

“)Recordarles que el 80% de todas las muertes maternas podrían ser evitables y recordarles que prácticamente más del 90% de las mujeres se asisten en los hospitales”, señaló Lama.

 

 

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE