lunes, 5 de abril de 2021


 

Esta provincia nació con la Constitución de la República Dominicana, en 1844 y ha tenido participación en todos los hechos históricos y culturales que han sucedido en el país. Además, como otras provincias es rica en cultura, creando un ambiente de alegría y colorido que marca la autenticidad de lo que este pueblo lleva dentro, de lo que es y de lo que hace.

El Seibo ha hecho uso del tiempo para consolidarse como una de las regiones más importantes, productivas y amenas del país.

Otro de los aspectos más interesantes de este pueblo es su riqueza cultural, y aquí la celebración de sus fiestas patronales lo dice todo. Este evento enmarca una parte importante de las tradiciones históricas y culturales de El Seibo: atabales, velorios, juegos populares, competencias deportivas y desfiles de caballos de paso fino.

Se recuerda que los atabales o fiestas de recordación o religiosidad popular son costumbres heredadas de los españoles y el negro esclavo de África, que se establecieron en América Latina y el Caribe durante la época de la colonización hacia 1512 y que sirven como espacio cultural de encuentro y punto donde los pueblerinos y aldeanos convergen para afianzar su identidad.

Sin embargo, con el paso del tiempo, estas tradiciones culturales han cambiado en la manera que actualmente son celebradas, así lo manifestó José Peguero Constanzo, historiador seibano, quien dijo que las tradiciones de El Seibo han cambiado en un 100 por ciento.

“Las corridas de toros, que es la efervescencia de las fiestas patronales, ha variado. Antes en el siglo pasado se traían toreros tanto de México, como de España y hasta de Colombia. Ellos nos animaban y nos enseñaban el arte de torear, que hacía muy amena y concurrida las corridas de toros”, expresó.

Dijo, además, que hoy día la gente del campo no acude a las fiestas patronales, por lo que ha ido desapareciendo la esencia de lo que son sus tradicionales fiestas, como la enramada donde se tocaba el palo, el reinado, competencias del barrio mejor adornado en las fiestas patronales, y que todas estas tradiciones han quedado en el olvido.