lunes, 5 de abril de 2021


 

Fernando Calzada se estrena en el mundo de las artes plásticas con una exposición de 23 dibujos que le ha tomado más de tres años de trabajo. En ella, el fotógrafo y graduado de Bellas Artes vuelve a sus orígenes con la exposición “Sobre la piel. Dibujos de Fernando Calzada”, donde encara el desnudo desde un género que borda en grafito y carboncillo, el hiperrealismo.


Nos sorprendes con un proyecto de dibujos en el que llevas trabajando varios años.
Comienzo este trabajo porque para mí el dibujo es la base de cualquier expresión artística. Yo pretendo, a partir de esta exposición, desarrollarme más como artista plástico. No voy a dejar la fotografía porque es mi pasión, pero es cierto que no he encontrado todo lo que buscaba en ella y siento la necesidad de explorar otras expresiones artísticas con la intención, en un futuro inmediato, de transitar nuevos campos, como la pintura, y quién sabe si, más adelante, pueda llegar a la escultura, que es lo que más me gusta.

¿Por qué eliges el desnudo para iniciarte?
Porque en mis 23 años de carrera como fotógrafo nunca lo había encarado, nunca había sentido que podía aportar algo nuevo de lo que ya estaba hecho; y es con el desnudo que siento que, cuando lo plasmo en el papel, crea otra dimensión. Eso es lo que realmente me motivó a meterme con el género del desnudo, tanto masculino como femenino.

Este proyecto te ha llevado varios años y una pandemia de por medio que provocó que pasara por tres etapas hasta llegar a lo que vemos hoy....
Cuando me planteé el proyecto, que fue para exponer en julio del año pasado, en ese momento el planeta completo estaba prácticamente cerrado, por lo tanto mi exposición tuvo que aplazarse. Hasta ese momento yo había transitado por dos etapas de este proyecto. La primera era trabajar el dibujo hiperrealista, donde todo lo que vemos en la escena está totalmente enfocado. A partir de ahí empiezo a plantearme -al ser fotógrafo- el desenfoque, el plano focal, donde decido jugar con los diferentes planos, llevando al espectador al punto de atención que mí me interesa. En esta segunda etapa consigo completar todas las obras que había previsto para exponer el año pasado. Pero como estábamos en pandemia, se me presenta un nuevo escenario y posiblemente la etapa más interesante: la del movimiento. Es la etapa más plástica, donde el modelo es más libre en cuanto a movimientos, la imagen resultante es más artística, y, lógicamente, reflejada en papel es sumamente atractivo.