miércoles, 28 de abril de 2021


 

Salta a la vista el colorido que recobra la ciudad cada año a comienzos de la primavera y florecen los robles amarillos, ofreciendo un espectáculo visual que alegra el espíritu a muchos de los amantes de la naturaleza.

Algunas de las calles y avenidas de la ciudad se adornan del amarillo intenso de la flor del “Tabebuia chrysantha”, mejor conocido como roble amarillo, una planta originaria del sur y Centroamérica.

Este árbol, que puede crecer hasta 80 pies, además de su belleza y colorido, es fuente de recolección de polen por parte de las obreras del dulce que los visitan durante todo el día para recoger en sus patas la materia prima de uno de los productos más usados por los humanos: la miel.

Cuando el árbol es sembrado en línea secuencial y florece, al caer los pétalos forman una alfombra amarilla para el desfile visual de los ciudadanos, algunos de los cuales se hacen fotografías y videos para subirlos en sus redes sociales.

Este árbol, como el flamboyán y otros, se convierten durante parte del año en las decoraciones naturales de las calles y avenidas de la ciudad, dándole un toque majestuoso a las vías y anunciando épocas del año.

La propia Alcaldía del Distrito Nacional dedicó un tramo de la avenida Jiménez Moya al “Paseo de los Robles Amarillos”, frente al emblemático edificio de la Suprema Corte de Justicia y la Procuraduría General de la República.

La invitación permanente de las autoridades y medioambientalistas es a proteger este y los demás árboles, que además de ofrecer sombra y refrescar el ambiente, le dan belleza y son parte de la imagen de la ciudad.

 

 

 

 

CREDITOS A DIARIO LIBRE