miércoles, 24 de marzo de 2021


 

Las muertes por armas de fuego ilegales se redujeron en Brasil en un ocho por ciento en los años del 2004 y 2005 con el programa Viva Río, en el que se sensibilizó a la población sobre los peligros que estas representan para motivarla a entregar las armas ilegales, de manera voluntaria, a las autoridades.

Así lo da a conocer el documento titulado “120 estrategias y 36 experiencias de seguridad ciudadana”, investigación realizada en el 2009 por la Facultad de Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) para el desarrollo de programas contra la inseguridad en Ecuador.

Según la organización, con el plan se logró la entrega de “casi medio millón de armas ilegales entre 2004 y 2005”.

No obstante, según Flacso, en Argentina un programa similar que incluía el incentivo de dinero por la entrega de las armas ilegales había sido “inefectivo” porque las armas que los argentinos cedieron eran las que “usualmente no se utilizan para cometer delitos” e incluso algunos declararon “haber comprado un arma nueva con el dinero recibido” como estímulo para entregar la vieja y prohibida.

Algunas de las medidas que Flacso recomienda para tener éxito en el desarme de la población, además de concientizarla sobre el peligro del porte de armas y hacer campaña de devolución voluntaria, incluye “ofertar incentivos que persuadan a los portadores a entregar las armas para su consecuente destrucción (por ejemplo, indemnizaciones económicas, en materiales de construcción, en alimentos, entre otras)”.

Este lunes, el presidente Luis Abinader dio a conocer que en abril su Gobierno empezará un programa de compra de armas ilegales para incentivar a la ciudadanía a entregarla a las autoridades.

La compra se hará con dinero en efectivo y por cupones que serán canjeables en centros comerciales.

El programa anunciado por el jefe de Estado se hará en diálogo con organizaciones civiles de los diferentes sectores del país.

“En 2001, conjuntamente con el Gobierno de Río de Janeiro y las Fuerzas Armadas, se logró la destrucción de 100 mil armas, la más grande de la historia, y en el 2002 otras 10 mil armas en el Día Internacional de Destrucción de Armas. Entre el 2004 y 2005 se logró recopilar casi medio millón de esos mortales instrumentos”, se afirma en el documento “120 estrategias y 36 experiencias de seguridad ciudadana”.