martes, 23 de febrero de 2021


 

Parecía la pareja financiera ideal.

En 2010 la economía china prosperaba y las empresas estatales buscaban formas de expandirse a nivel internacional. Beijing dirigió su atención sobre Latinoamérica, una región falta de capital pero rica en recursos naturales de los que carecía el gigante asiático. El resultado: un récord de 35.000 millones de dólares en préstamos ese año.

Una década más tarde, la relación antes frenética ha evolucionado, y China parece mirar con más reparos a sus socios.

Por primera vez en 15 años, los dos mayores bancos institucionales del país, el China Development Bank (CDB) y el Export-Import Bank of China, no hicieron préstamos a la región en 2020, redondeando una crisis de varios años marcada por el declive económico latinoamericano.