lunes, 15 de febrero de 2021


 

Podrían haberlo cancelado en cualquier momento. Y aún podrían hacerlo.

El director del torneo del Abierto de Australia Craig Tiley se hizo la idea desde el principio que realizar el primer Grand Slam del año en medio de la pandemia de COVID-19 sería un golpe financiero.

Los organizadores han recurrido a 62 millones de dólares de las reservas en efectivo, que acumularon a lo largo de 10 años. También pidieron un préstamo para arrancar el primer grande del tenis.