lunes, 15 de febrero de 2021


 

Esta historia es parte del especial “Carnaval Dominicano” de Diario Libre, realizado por Jeury Frías, Severo Rivera y Edward Fernández.

Artesanos, bailarines, músicos, modistas, maquilladores, cantantes, micros, medianos y grandes empresarios se involucran cada año en la denominada fiesta cultural más representativa del pueblo dominicano, el carnaval. Una festividad que tiene su origen en 1520, durante la época colonial española y que sigue desarrollándose, llenando de alegría las calles de las principales ciudades de la República Dominicana.

De hecho, algunos investigadores afirman que los primeros actos de carnaval tuvieron lugar con motivo de la visita de Fray Bartolomé de las Casas, cuando sus habitantes se disfrazaban de moros y cristianos.

Hasta ahora pocos fenómenos sociales habían impedido la celebración del carnaval en la media isla. Entre 1822 y 1844 la tradición de llevar disfraces durante las festividades religiosas desapareció debido a la ocupación haitiana. Pero regres de inmediato cuando el país logró su independencia el 27 de febrero de 1844.

Con el tiempo, los disfraces dejaron de ser asociados con las celebraciones religiosas y evolucionaron en carnavales, desarrollados los tres días antes del miércoles de ceniza. Y febrero fue establecido como el mes del carnaval dominicano.

Con la pandemia del coronavirus, las autoridades tuvieron que prohibir todas las actividades recreativas, incluyendo los desfiles de carnaval. Antes de esto, cada domingo del mes de febrero era tradición encontrarnos con coloridos desfiles en las principales ciudades y regiones de República Dominicana, algunos extendiéndose hasta la primera semana de marzo.

Los trajes, las máscaras y los personajes místicos se adueñaban de cada ciudad, dejando en evidencia las tradiciones y creencias folclóricas dominicanas, tan diversas como la población del país.

De acuerdo a gestores culturales ligados a la industria del carnaval consultados por Diario Libre, la pandemia del coronavirus no sólo hizo que la gente no pudiera disfrutar de esta fiesta popular, también significó un duro golpe para la economía de cientos de personas que cada febrero se benefician de las actividades carnavaleras.

Para el gestor cultural, ex presidente de la Federación dominicana de carnaval y asesor cultural, José Roldan, “el carnaval es la representación cultural de mayor trascendencia de la República Dominicana en cuanto a su capacidad de expresión de la identidades locales, regionales y nacionales, además del impacto económico que representa para todos los profesionales que están involucrados en ese proceso. El carnaval mueve miles de millones de pesos. Solamente los carnavales de Santiago y La Vega rondan los mil millones. Y que haya sido cancelado tiene una trascendencia muy alta en el desarrollo de la economía naranja que tanto se maneja hoy día”.

Así respondió el experto al ser cuestionado sobre el impacto para el sector carnavalero de la suspensión de los desfiles y otras actividades propias de la fecha producto como consecuencia del coronavirus.

Es una pérdida significativa “tanto para los artesanos, como para los artistas, los técnicos, la gente que está involucrada en transportes, los tours operadores, o sea, que definitivamente impacta de manera muy negativa a todos los involucrados en el sector del carnaval en el país”, recalcó.

A su juicio, el sector cultural no debe detenerse por una situación como la actual que se mantendrá por mucho tiempo, sino buscar medidas que existen en la actualidad para generar procesos que muevan la industria tan importante como la del carnaval.

“Hay formas de darle apertura y reprogramarse o replanificarse las actividades del sector artístico y cultural tomando en cuenta el protocolo planteado por las autoridades de Salud Pública, guardando el distanciamiento, pero es posible hacer actividades aprovechando las tecnologías y aprovechar esta pausa en procesos de capacitación a nivel nacional, con actividades de carnaval virtuales o semipresenciales, en especial los carnavales regionales o locales, pero con un concepto más pedagógico y sin aglomeración de personas”, planteó Roldán.

De acuerdo con datos del 2019 en La vega cada domingo de febrero miles de personas se congregan en la avenida de Los Flamboyanes donde están instaladas las tarimas de diferentes empresas que apoyan esta fiesta popular. Por estas calles desfilan los diablos cojuelos, personajes y carrozas. En cifras, este carnaval tiene más de 160 grupos, 25 cuevas y 2,500 diablos, y cientos de agentes de seguridad, por eso es la actividad cultural de masas más importante del país.