jueves, 4 de febrero de 2021


 

“Un día estaba trabajando agricultura, sentí como que algo me puyó los pies, tenía una bota, cuando me la quito no veo nada, pero siento algo que me puyó. A los pocos días veo una ranurita que se me está haciendo en los pies y me quedé así, como si nada, después se me fueron agrandando los pies y procuré ir al médico, me dijeron que era azúcar y los dedos se me estaban doblando, pero yo sabía que el azúcar no causaba eso”.

A través de un mal diagnóstico y tras pedir un referimiento al Instituto Dominicano de Dermatología y Cirugía de la Piel Dr. Huberto Bogaert, Miguel Méndez se enteró que sufría de la enfermedad de Hansen, mejor conocida como lepra.

La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por Mycobacterium leprae, un bacilo acidorresistente. Afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos. Aunque no es muy contagiosa, se transmite por gotículas nasales y orales cuando hay un contacto estrecho y frecuente con enfermos no tratados, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El caso de Miguel estaba tan avanzado que fue transferido al Leprocomio Nuestra Señora De La Mercedes, en Nigua, San Cristóbal.