martes, 23 de febrero de 2021


 

Apenas arrancaba el curso pasado cuando el covid-19 mandó a casi todos los alumnos de Sudamérica a casa. Con el fin del verano austral, las escuelas tratan de reabrir ahora sus puertas pese al recelo de padres y profesores.

Solo una semana después de comenzar, Argentina suspendió las clases presenciales de 2020. Era 15 de marzo y la pandemia atenazaba ya a gran parte del mundo en los primeros compases de una crisis mundial que en mayo llegaría a sacar a 1.200 millones de estudiantes de sus aulas, según datos de la Unesco. Más de 160 millones en América Latina y el Caribe.

Desde entonces, los alumnos argentinos siguieron clases virtuales que, en la gran mayoría, se enlazaron con las vacaciones del verano austral. Hasta la semana pasada, cuando algunas escuelas arrancaron un plan de regreso paulatino a las aulas que debe concluir el 8 de marzo.